Los de Lolo Herrera se encaminaron hacia los vestuarios con un castigo demasiado duro para los méritos de los ovetenses, que no se hicieron acreedores de llevarse los tres puntos.
A pesar de caer derrotado ante el Real Oviedo (1-2), el C.D. Tropezón ha demostrado a cuantos aficionados se agolparon en Santa Ana (unos 2200 espectadores), de casa y visitantes, que ser pequeño, no es sinónimo nada más que de la grandeza de sus aficionados, y la de los propios jugadores, que con casta, saber estar, y buen juego, plantaron cara en todo momento a un equipo que se presentaba con la «vitola» de gallito del grupo, y que probablemente al final del campeonato esté luchando por subir de categoría. La nuestra, sabido es, que es otra liga, y la lucha será por otros menesteres, lo que aún, en los partidos como el de hoy, nos hace más grandes.
El partido tuvo dos periodos bien diferenciados. El primero fue de dominio del Real Oviedo, que controló bien el balón, y se defendió bien de los esporádicos ataques del Trope. En el minuto 17 fue anulado un gol a los vivitantes, obra deCervero, que ni siquiera protestó lo más mínimo su posición antireglamentaria. Bien se le pusieron las cosas a los carbayones no obstante, cuando en el minuto 30 consiguieron adelantarse en el marcador merced al gol marcado porSusaeta, previa falta cometida por un atacante sobre un defensa local, que el árbitro no estimó punible.
Las llegadas de los nuestros se limitaban a tímidos acercamientos sin consecuencias y sin apenas inquietar lo más mínimo a Orlando. El mazazo llegó en las postrimerías de la primera parte, cuando después de un rechace, la pelota acabó en los pies deJon Ericeal borde del área, que se atrevió a lanzar a puerta, con tan mala fortuna para los nuestros que el balón pegó en una pierna de un defensor, desvíando la trayectoria del mismo, alojánolo en el fondo de las mallas por segunda vez y en un minuto psicológico, el 43.
No hubo tiempo para más, y los de Lolo Herrera se encaminaron hacia los vestuarios con un castigo demasiado duro para los méritos de los ovetenses, que si bien como decíamos anteriormente dominaron la pelota, no se hicieron acreedores de llevarse dos goles de ventaja a la caseta.
La segunda parte comenzó de otra forma, con un Tropezón que salió a por todas, pero sin prisas, con un juego más vertical y directo, pero sin hacer gala de patadones a seguir o similares. De hecho, desde el minuto 1 de este primer periodo, arrinconaron al Oviedo de tal manera, queDorronsoro, cuando sólo se llevaban dos minutos de este segundo acto, empalmó un buen disparo desde fuera del área, que se coló por la derecha de la meta visitante. El partido, prometía, y había todo un mundo por delante que explorar. Los nuestros le perdieron el respeto totalmente a todo un Oviedo, y controlaron a la perfección el balón en la zona ancha del campo. Cierto es igualmente, que los vivitantes dieron un pasito hacia atrás, un tanto acobardados ante la marejada que se les venía encima.
En algunas ocasiones, los oviedistas salían al ataque, como cuando en el min.55 Cervero envió la pelota a la base del poste. Los nuestros seguían a lo suyo, acosando la meta deOrlando. Jugando con descaro, como no habíamos visto ni ante el Racing de Ferrol ni ante el Sporting B en la jornada pasada.
Luis Alberto, que hoy jugó en el centro de la defensa ante las ausencias de todos y cada uno de los centrales que dispone el equipo, adelantó su posición al centro del campo en el último cuarto de hora de partido. El equipo lo notó, y creyó que era posible conseguir al menos la igualada. La ocasión más clara para conseguirlo, la tuvoRafa, en posición inmejorable dentro del área pequeña, pero su lanzamiento salió alto.Fer, que había salido al campo en el segundo acto, tuvo también una ocasión inmejorable en las postrimerías del partido, pero su disparo salió igualmente fuera de los tres palos.
La última del partido, la tuvieron los de Oviedo, cuandoSeñéremató de espectacular chilena, y la pelota impacto en la madera de la meta defendida porIván.A pesar de caer derrotado en la tarde de hoy ante el Real Oviedo (1-2), el C.D. Tropezón ha demostrado a cuantos aficionados se agolparon en Santa Ana (unos 2200 espectadores), de casa y visitantes, que ser pequeño, no es sinónimo nada más que de la grandeza de sus aficionados, y la de los propios jugadores, que con casta, saber estar, y buen juego, plantaron cara en todo momento a un equipo que se presentaba con la «vitola» de gallito del grupo, y que probablemente al final del campeonato esté luchando por subir de categoría. La nuestra, sabido es, que es otra liga, y la lucha será por otros menesteres, lo que aún, en los partidos como el de hoy, nos hace más grandes.
El partido tuvo dos periodos bien diferenciados. El primero fue de dominio del Real Oviedo, que controló bien el balón, y se defendió bien de los esporádicos ataques del Trope. En el minuto 17 fue anulado un gol a los vivitantes, obra deCervero, que ni siquiera protestó lo más mínimo su posición antireglamentaria. Bien se le pusieron las cosas a los carbayones no obstante, cuando en el minuto 30 consiguieron adelantarse en el marcador merced al gol marcado porSusaeta, previa falta cometida por un atacante sobre un defensa local, que el árbitro no estimó punible.
Las llegadas de los nuestros se limitaban a tímidos acercamientos sin consecuencias y sin apenas inquietar lo más mínimo a Orlando. El mazazo llegó en las postrimerías de la primera parte, cuando después de un rechace, la pelota acabó en los pies deJon Ericeal borde del área, que se atrevió a lanzar a puerta, con tan mala fortuna para los nuestros que el balón pegó en una pierna de un defensor, desvíando la trayectoria del mismo, alojánolo en el fondo de las mallas por segunda vez y en un minuto psicológico, el 43.
No hubo tiempo para más, y los de Lolo Herrera se encaminaron hacia los vestuarios con un castigo demasiado duro para los méritos de los ovetenses, que si bien como decíamos anteriormente dominaron la pelota, no se hicieron acreedores de llevarse dos goles de ventaja a la caseta.
La segunda parte comenzó de otra forma, con un Tropezón que salió a por todas, pero sin prisas, con un juego más vertical y directo, pero sin hacer gala de patadones a seguir o similares. De hecho, desde el minuto 1 de este primer periodo, arrinconaron al Oviedo de tal manera, queDorronsoro, cuando sólo se llevaban dos minutos de este segundo acto, empalmó un buen disparo desde fuera del área, que se coló por la derecha de la meta visitante. El partido, prometía, y había todo un mundo por delante que explorar. Los nuestros le perdieron el respeto totalmente a todo un Oviedo, y controlaron a la perfección el balón en la zona ancha del campo. Cierto es igualmente, que los vivitantes dieron un pasito hacia atrás, un tanto acobardados ante la marejada que se les venía encima.
En algunas ocasiones, los oviedistas salían al ataque, como cuando en el min.55 Cervero envió la pelota a la base del poste. Los nuestros seguían a lo suyo, acosando la meta deOrlando. Jugando con descaro, como no habíamos visto ni ante el Racing de Ferrol ni ante el Sporting B en la jornada pasada.
Luis Alberto, que hoy jugó en el centro de la defensa ante las ausencias de todos y cada uno de los centrales que dispone el equipo, adelantó su posición al centro del campo en el último cuarto de hora de partido. El equipo lo notó, y creyó que era posible conseguir al menos la igualada. La ocasión más clara para conseguirlo, la tuvoRafa, en posición inmejorable dentro del área pequeña, pero su lanzamiento salió alto.Fer, que había salido al campo en el segundo acto, tuvo también una ocasión inmejorable en las postrimerías del partido, pero su disparo salió igualmente fuera de los tres palos.
La última del partido, la tuvieron los de Oviedo, cuandoSeñéremató de espectacular chilena, y la pelota impacto en la madera de la meta defendida porIván.


