En los años 90 era copresidente de la Comisión bipartisana independiente del Congreso para revisar los procedimientos de becas de la NEA.
El senador Brademas:Optimismo y eficacia
Al hablar de mi larga estancia en Norteamérica debo hacerlo de la ayuda, el afecto y agradecimiento que me inspiró, entre otras personas, John Brademas, senador, educador y buen amigo.Quizás John Brademas esté entre las dos o tres personas más importantes y sencillas que he tratado en mi vida.
Presidente Emérito de la Universidad de Nueva York, a la que legó una fortuna gracias a su amistad con él la actriz cinematográfica Paulette Goddard, era extraordinariamente afable, sencillo y dispuesto a ayudar.
Fue él la persona que logró en la Gran Manzana encontrar -y dotar- un importante edificio cultural dedicado a España -e Hispanoamérica- con la concreta denominación “Rey Juan Carlos”. O sea, “The King Juan Carlos I of Spain Center”, inaugurado en abril de 1997 con la presencia, entre otras personalidades de España, América Latina y de Estados Unidos, con la entonces primera dama Hillary Clinton y el Rey y la Reina de España, Juan Carlos y Sofía. El Centro (NYU KJCC) sigue al parecer muy activo en el Judson Hall, el emblemático edificio de Washington Square Park, diseñado por Stanford White, entidad que promueve bajo la NYU enseñanza e investigación de España y sobre la cultura e historia del mundo de habla española.
Ese y otros méritos muestran que le había sido bien otorgada la Orden de Isabel la Católica (3-10-2011) “en reconocimiento a los servicios prestados en beneficio del país”.
Sin duda dos características bien sobresalientes en su atractiva personalidad eran la simpatía y el dinamismo. Stephen John Brademas Jr., originario de Indiana, fue un estadounidense, político y educador, tenía algo optimista y arrollador. Amigo de Inmaculada de Borbón, la responsable del “Spanish Institute” (del que era miembro del Consejo), con quién también colaboré en algunas ocasiones.
Gloria Torner suele recordarme el encuentro con Brademas en Nueva York con motivo de uno de los viajes de una delegación empresarial/cultural de Santander en la que tuvimos un encuentro con él y se le facilitó un cuadro de la pintora de Arija para el Centro.En bastantes ocasiones más me atendía Brademas siempre con respuesta rápida y atenta. Ahora recuerdo aquella de la que tengo fotografías en el Banco de Santander en Nueva York con la pintora, con José Luis Ocejo y con el entonces alcalde de Santander, Manuel Huerta.
Pero en otra ocasión también con Pepe Lladró que me pidió conocerle y le regaló un gran Quijote de su colección de porcelanas y otro a mí. Es en ese tiempo cuando le presenté en el Club de Harvard en Nueva York a Lladró.
El Dr. Brademas, nacido en Mishawaka (IN) en 1927, entre otros trabajos, había desarrollado una tesis académica sobre el tema “Anarcosindicalismo y revolución en España, (1930–1937)”. Como político sirvió como “waship mayoritario” de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos para el Partido Demócrata (1977 a 1981).
Al concluir su carrera de dos décadas como miembro de la Cámara de Representantes, se dedicó a otras actividades. Y lo era todo en la triple relación de política, economía y educación y cultura. Enumeraré algunos cargos efectivos y honores. Tras dejar el Congreso en Washington, se movió a Nueva York para la brillante presidencia de la gran Universidad de Nueva York (1981-1992).
En los años 90 era copresidente de la Comisión bipartisana independiente del Congreso para revisar los procedimientos de becas de la NEA. Bill Clinton le nombra al frente del “Comité de Artes y Humanidades” y es, a la vez, Chairman del “National Endowment para la Democracia” y también distinguido miembro del “Panel de Consultores para el Comptroller General de los Estados Unidos”.
Son muy diversas sus actividades y frentes porque era Brademas muy trabajador, requerido y eficaz. Sirvió asimismo como Chairman del Consejo del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y en los Consejos de “Harvard Overseer”, en el New York Stock Exchange, la Fundación Rockefeller y el Comité Central del Consejo Mundial de las Iglesias.
Estaba en posesión Brademas de medio centenar de grados honorarios de universidades y colleges, distinguido por la Academia Americana e Instituto de Artes y Letras, presidente de la “Fundación Americana Ditchley”, copresidente del Centro de Ciencia, Tecnología y Congreso en la “Asociación para el Avance de la Ciencia” y, haciendo gala de su origen, era “Fellow de la moderna Academia de Atenas”.
En fin, ante lo expuesto no deja de ser bien evidente y amistoso que John admitiera pertenecer a la organización sin animo de lucro AEIS que, conforme a la ley, establecí: la “Asociación de Empresas e Industrias de España” (AEIS) para poder operar como organización mediadora de la CEOE desde Washington DC. Participaba John y encontraba tiempo para estar siempre presente cuando sin abusar se lo solicité. No debo pasar de largo ante su disposición y apoyo.
Junto a nuestro cariñoso, brillante y agradable santanderino, el Cónsul General en Nueva York, Miguel Aldasoro, y también el embajador norteamericano en Madrid, el republicano Joseph John Zappala (que me invitaba en “The Monks Club”), el senador Brademas fue mi introductor en la ciudad de los rascacielos. Por tanto, lo más justo es reconocerlo.
Triste fue después, sin embargo, mi involuntario grave despiste. En cierta ocasión hice una llamada para recomendar a una estudiante palentina e, ignorante de mí, supe entonces que a los 89 años -que no representaba- John había muerto. Falleció Manhattan sin que yo me enterara el 11 de Julio del 2016. Y está enterrado en el histórico Cementerio del Congreso de memoria nacional, fundado antes de la Guerra Civil, en la orilla oeste del río Anacostia de Maryland que se une al Potomac. Descanse en paz.



