El Reglamento Municipal de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna no parece estar hecho para honrar la figura de un sacerdote que rebosa humildad, entrega al prójimo, pobreza inusual en el estamento religioso
PAULINO LAGUILLO GARCÍA-BÁRCENA
Ha tenido que ser en el marco de una de las tradiciones cántabras más populares y de mayor arraigo en nuestra tierra donde por fin se ha conseguido reconocer los inconmensurables valores humanos de una persona admirable de Los Corrales de Buelna, como es el sacerdote D. Acilino García Arto, nombrado Marcero Mayor 2014, gesto que sin duda alguna recoge con toda certeza el sentir y gran afecto de la población de este municipio hacia una persona de singular humildad y de auténtica entrega a los demás en una ejemplo inigualable dentro de su muy dilatada labor pastora
Hay que felicitar a la Asociación Cultural “Los Papis” por el acierto que ha tenido con tal distinción en otra más de las ediciones que viene desarrollando para que no decaiga tan conocida tradición popular como son Las Marzas.
Ejemplo debiera de tomar el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna que, dentro de la lamentable paralización de progreso de esta localidad industrial en los últimos años por su ineficacia, la desatención a casos como este y el patente error de bulto sobre todo en la nominación de un espacio muy representativo e importantísimo de la localidad; cuando no pensando en la peregrina idea de nominar calles con los nombres de ríos y montes a pesar de tener un relevante pasado histórico y mientras nada quiere saber de un ofrecimiento desinteresado para ponerle en valor, contribuye indudablemente todo ello a un pésimo balance de la gestión municipal en su conjunto.
El Reglamento Municipal de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna no parece estar hecho para honrar la figura de un sacerdote que rebosa humildad, entrega al prójimo, pobreza inusual en el estamento religioso y, algo muy de magnificar en la condición humana, como es el hecho probado de que jamás ha pedido absolutamente nada.
D. Acilino nació en Santa María de Nava (Palencia) e ingresó con doce años en el Seminario Diocesano de Burgos, finalizando sus estudios a los 23 años. Fue destinado a las parroquias de Abiada y Villar de Campoó, donde permaneció siete años. En el otoño de 1961 llegó a la parroquia de San Vicente Mártir de Los Corrales de Buelna para colaborar en su labor pastoral con el entonces párroco, D. Miguel Cuevas. Por decreto episcopal de 29 de marzo de 1962 se crea en la zona norte de Los Corrales de Buelna una nueva parroquia (barrios de Lombera, San Ramón, San Fernando, Nª Sª de las Caldas y Juan XXIII) a la que fue destinado y en la que figura al frente desde entonces, habiendo simultaneado su dedicación a la misma con las enseñanzas que impartió durante una larga época en los institutos de enseñanza media del municipio, granjeándose también el afecto de los estudiantes en la segunda mitad del siglo XX.


