«El Gobierno va a ir de la mano de los Obispos para modificar la Ley del Aborto y limitar la libertad de las mujeres, el PSOE exigirá que se denuncien los acuerdos de la Santa Sede», dicen los socialistas
El PSC-PSOE defiende el derecho de las mujeres a la libre decisión y a su propia saludAnte el anuncio del Ministro Gallardón de que el Gobierno presentará pronto un inminente y profundo cambio de la Ley del Aborto, desde el PSOE nos oponemos a esta nueva regulación y denunciamos el ataque injustificado a los derechos y la libertad que las mujeres tienen reconocidos en España con la Ley en vigor.
Ya hemos anunciado que si el Gobierno hace una regulación lesiva para los derechos fundamentales de las mujeres recurriremos al Tribunal Constitucional para que lo impida y si además el Gobierno va a ir de la mano de los Obispos para modificar la Ley del Aborto y limitar la libertad de las mujeres, el PSOE exigirá que se denuncien los acuerdos de la Santa Sede, no vamos a consentir que a estas alturas los Obispos sigan imponiendo su moral al conjunto de la ciudadanía y junto al PP se hayan vuelto a poner de acuerdo para cercenar la libertad de las mujeres. Lo que tienen que hacer lo Obispos es reclamar al Gobierno del PP que cumpla sus compromisos electorales en lo que se refiere a reducir el paro y sacar a España de la crisis.Los cambios anunciados por Gallardón sobre el aborto pondrían en riesgo la vida de muchas mujeres al obligarlas a volver a la clandestinidad.
Desde el PSOE defendemos que son las mujeres quienes deciden sobre su embarazo y pedimos que esa decisión consciente y responsable sea respetada. La reforma que quiere imponerles el Gobierno del PP provocaría en la práctica que en España volviera a haber dos clases de mujeres ante una situación voluntaria del embarazo, mujeres de primera, con dinero, que podrán pagar el viaje y los gastos para abortar libre y legalmente con todas las garantía sanitarias en cualquiera de los países de Europa y mujeres de segunda, sin recursos económicos que tendrán que volver a recurrir a la práctica de los abortos clandestinos, como si fueran delincuentes con el grave riesgo para la salud.
Es una auténtica barbaridad eliminar la posibilidad de que una mujer pueda abortar cuando haya una malformación grave en el feto dictaminada por un médico y que incluso en el supuesto de riesgo para la salud de la madre sea muy difícil poder abortar.



