Uno por uno, han ido desfilando todos los diputados del Congreso y han votado al ser llamados por los miembros de la mesa. Con este procedimiento, la votación y el consecuente recuento de votos ha durado cerca de 50 minutos.
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El Congreso rechazó ayer una proposición no de ley del PSOE que pedía al Gobierno la retirada del anteproyecto de la ley del aborto. La votación, que fue secreta a petición de los socialistas, se saldó con 183 votos en contra de la retirada, 151 a favor y 6 abstenciones. Los diarios destacan que a los 178 diputados del PP presentes en el hemiciclo, habría que añadir los seis de Unió, el de UPN y el de Foro Asturias, lo que sumaría 186, tres votos por encima de los que finalmente votaron en contra de la retirada del proyecto.
Al finalizar la votación, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, señaló que entendía el resultado «como expresión de la voluntad popular». «Creo que la soberanía nacional, como todo el mundo sabe, reside en el pueblo español y está representado en esta Cámara», añadió.
La portavoz adjunta del PP en el Congreso, Marta Torrado, defendió el voto de su partido en contra de la proposición no de ley del PSOE en que el anteproyecto es susceptible de debate. «Estamos dispuestos al diálogo y a llegar al consenso», dijo. Torrado reprochó al PSOE que siga conduciéndose como si tuviera una «superioridad moral» y el «monopolio de decir qué está bien y qué está mal». Asimismo, tachó al PSOE de «intolerante» y lamentó el método de oposición «por derogación».
La vicepresidenta primera de la Cámara, Celia Villalobos, aseguró en los pasillos de la Cámara Baja que el rechazo de la proposición para la retirada de la reforma de la ley del aborto no es un respaldo al ministro de Justicia sino «un rechazo al PSOE». «A nosotros no nos gusta que nos pidan que seamos traidores», apuntó.
Previamente, la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, apeló a las diputadas del PP para «que no voten como diputadas lo que no votarían como mujeres». Valenciano pidió la retirada del anteproyecto, en vez de «esconderlo hasta que hayan pasado las elecciones europeas, tratando de evitar así el desgaste» que, en su opinión, les supone a los populares la iniciativa. La dirigente socialista insistió en que las españolas volverán a dividirse entre las que se pueden permitir viajar para acceder a un aborto seguro y las que no puedan y se vean obligadas a un aborto clandestino.
Desde Izquierda Plural, Ascensión de las Heras dijo que el anteproyecto «huele a Derecho Canónico y a incienso» y recordó que lo que estaba en juego era «la libertad de las mujeres del país». Carlos Martínez Gorriarán, de UPyD, criticó que se trata a las mujeres como «menores de edad que deben ser tuteladas por terceros expertos». La diputada de ERC Teresa Jordá respaldó la iniciativa del PSOE porque no quiere que nadie decida por ella, «ni Rouco, ni Gallardón». Olaia Fernández Dávila, de BNG, tildó la ley de «opresiva y represiva». Joseba Agirretxea, del PNV, dijo que el aborto siempre es un fracaso pero las interrupciones del embarazo deben darse «con seguridad médica y jurídica».
La diputada de Unió Monserrat Surroca avanzó que no apoyarían la iniciativa del PSOE por «un planteamiento de coherencia y rigor» ya que no se oponen a la tramitación de un proyecto de ley. «Hay que respetar la voluntad de un Gobierno de presentar las iniciativas que quiera», añadió.
La votación de la proposición no de ley del PSOE que pedía la retirada del anteproyecto de la ley del aborto es portada en todos los diarios, que interpretan el resultado como un cierre de filas dentro del PP.
«El PP vota unido en defensa de la vida», es el titular de primera deABC, que en el subtítulo apunta que el PSOE «fracasa en su intento de dividir a los populares pese a la votación secreta». «Lección de unidad del PP ante la ley del aborto», titulaLA RAZÓN. Según el diario, los populares «cierran filas frente al intento del PSOE de dividirlos con una votación secreta para paralizar la ‘ley Gallardón'».
«El PP impone disciplina de voto en el aborto ante las fisuras internas», titula en primeraEL PAÍS. Según el diario, el Grupo Popular «cierra filas ante la presión del PSOE en la votación secreta». «El PP aguanta el envite del PSOE por el aborto», titulaLA VANGUARDIA. Este diario también habla de un cierre de filas de los populares «ante la ofensiva del PSOE contra la reforma del aborto».»El PP se retrata con la ley de Gallardón», titula a toda páginaEL PERIÓDICO, que en páginas interiores destaca que el PP «imposta unidad frente a la restrictiva ley del aborto». El rotativo señala que «Rajoy espera un pretexto para suavizar mínimamente la norma», destaca que el Gobierno «confía en que los 29 informes pedidos le avalen para matizar la reforma».EL MUNDOse refiere a las declaraciones de la diputada popular Marta Torrado y titula: «El PP ofrece cambiar la Ley del Aborto al margen del ministro».
EL PAÍS 1, 8/EL MUNDO 1, 14/ABC 1, 24, 25/LA VANGUARDIA 1, 10/EL PERIÓDICO 1, 2-5/LA RAZÓN 1, 10, 11/AGENCIAS
EL RESULTADO
La Ley Orgánica de Protección de los Derechos del Concebido y de la Mujer Embarazada, la reforma de laLey del Abortoque lidera el ministro de Justicia, AlbertoRuiz-Gallardón, ha pasado este martes su primer examen en elCongresode los Diputados con unavotación secreta, con papeletas y urna, a instancias del Grupo Socialista. La propuesta socialista de retirar el anteproyecto ha sido finalmente rechazada por 183 votos, 151 a favor y 6 abstenciones.
El PSOE registró el pasado jueves esta petición en la Cámara Baja para que la votación de su proposición no de ley, que pide la retirada del anteproyecto de ley de reforma del aborto, sea secreta y, además, se efectúe a través de unas papeletas anónimas que serán depositadas en una urna. Uno por uno, han ido desfilando todos los diputados del Congreso y han votado al ser llamados por los miembros de la mesa. Con este procedimiento, la votación y el consecuente recuento de votos ha durado cerca de 50 minutos.
Valenciano apela a las mujeres del PP
Durante el debate previo, la encargada de defender la iniciativa ha sido la ‘número dos’ del PSOE, Elena Valenciano, quien ha espetado a los diputados del PP que si tienen algún problema «con el ala dura de su partido» respecto a la reforma de la ley del aborto, «las mujeres no deben ser moneda de cambio». Así, ha pedido que el Ejecutivo no siga adelante con el texto en lugar de «esconderlo» hasta que pasen las elecciones europeas, ya que es un «enorme retroceso» para la sociedad. «Nadie sabe por qué el Gobierno se ha metido en esta reforma», ha subrayado la diputada socialista en el Pleno de la Cámara baja, además de manifestar que sólo el ultraderechista Jean Marie Le Pen la apoya.
Además, ha preguntado a la bancada ‘popular’ cómo la reforma reducirá el número de abortos «porque la castidad no parece una propuesta que goce de muchos seguidores». Valenciano ha continuado formulando preguntas al PP sobre la reforma, en concreto, cinco: si garantiza la libertad de las mujeres, si será eficaz para el fin que persigue, si mejorará la igualdad entre las personas, si dará más igualdad a las mujeres y si es necesaria.
Otra de las intervenciones destacadas del debate ha sido la de la diputada de Amaiur, OnintzaEnbeita, que se ha mostrado muy contundente contra la reforma. «En mi coño y en mi moño mando yo. Y solamente yo», ha dejado dicho desde la tribuna. También la diputada de ERC, Teresa Jordà, ha asegurado que «ni Gallardón ni Rouco van a decidir por mí». El grupo de CiU se ha divido en la votación. Los diputados de Unió han votado junto al PP en contra de retirar el anteproyecto y, en cambio, los de CDC, han tenido libertad de voto.
Pese a que los socialistas tenían la intención de recabar apoyos entre los diputados del PP, el portavoz popular ya había asegurado antes de la votación que se iba a mantener la cohesión de su grupo parlamentario. A su salida de la reunión de la Junta de Portavoces, el diputado vasco ha remarcó que los parlamentarios del PP son «mayores de edad» y forman «una mayoría sólida y cohesionada» que «no se va a quebrar porque está al servicio de un interés mayor», que es el interés general de los españoles. «Tenga usted la seguridad de que esto no se va a romper y que se va a mantener la cohesión del grupo», aseguró.
DOS VECES, VOTO SECRETO
LasCortes Generaleshan votadodos veces en secretosobre propuestas e iniciativas, después de que la oposición forzase esta votación. La primera vez fue en1995, cuandoel PP logróque el Senado aprobara por un solo voto de diferencia la constitución deuna comisión de investigación sobre los GAL.La segunda, en2003, se produjo en elCongresoy se votaba el respaldo a laguerra de Irak.En ninguno de los dos casos, hubo ruptura de la disciplina de voto.
Este martes habráotra votaciónen secreto, promovida por elPSOE. Lareformadel aborto presentada porAlberto Ruiz Gallardónse someterá a su primer examen parlamentario y pondrá a prueba, además, la unidad del PP sobre este tema y la disciplina de partido. El PSOE ha forzado a que se vote en secreto la retirada del anteproyecto de ley aprobado en diciembre en Consejo de Ministros.
Según el artículo 85.1 del reglamento de la Cámara Baja, «la votación será pública por llamamiento o secreta cuando así lo exija este reglamento, o lo soliciten dos grupos parlamentarios o una quinta parte de los diputados o de los miembros de la comisión», siempre que no se trate de un procedimiento legislativo. En este caso, no se vota la reforma del aborto, sino su retirada. Por ello, se permite su votación en secreto.
El Grupo Socialista se ha amparado en este artículo para solicitar que la votación sea secreta y por papeletas.
La primera vez que se hizo una votación secreta en las Cortes fue en1995, con el Gobierno deFelipe González.En esa ocasión, el Senado permitió por votación secreta por un solo voto de diferencia la creación de una comisión de investigación sobre los GAL.No se rompió la disciplina: 128 senadores votaron a favor de la propuesta (los del PP, PNV, CC y Grupo Mixto) y 127, los de los grupos socialista y catalán, en contra.
Tampoco hubo fuga de votos enfebrero de 2003, cuando elCongresó votó sobre la guerra de Irak.Los 183 parlamentarios populares votaron a favor de una proposición no de ley de su grupo que respaldaba al Gobierno de José María Aznar en su política sobre el conflicto, y rechazaron la propuesta de la oposición que se mostraba en contra de la postural oficial.
El PSOE vuelve a pedir votación secreta para que los populares «discrepantes» puedan votar en contra. La oposición ha buscado una fórmula para hacer posible el voto secreto y tanto el PSOE como IU han presentado ya en el Congreso una proposición no de ley, en la que instan al Gobierno a retirar la reforma del aborto antes de que comience su tramitación parlamentaria.
Al ser la votación secreta, si alguien rompiera la disciplina de voto, su nombre no se podría descubrir. Pero sí es posible saber si toda la bancada popular ha votado siguiendo la directriz oficial del partido. Si hubiera alguna fuga de votos, se constatarían fisuras en el Grupo Popular.
Se trataría de la tercera vez que las Cortes votan en secreto una propuesta parlamentaria. Distintas son las votaciones en secreto a presidentes del Congreso, como les pasó a José Bono y Jesús Posada.
En las filas del PP han surgido voces discrepantes al anteproyecto de Gallardón. Por ejemplo, la vicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos, ha pedido la libertad de voto. Una posibilidad que hoy por hoy el PP no se plantea, según dijo después la secretaria general, María Dolores de Cospedal.
Cuando un diputado rompe la disciplina de voto y se conoce su identidad, puede enfrentarse asancionesde entre 100 y 600 euros. La Constitución dice que el escaño pertenece al diputado, no al partido. Pero las formaciones han establecido en sus reglamentos las sanciones si se actúa saltándose la línea oficial.


