El obispado afirma que Lorca Planes «en ningún momento creyó estar actuando mal» y también comenta que «jamás contempló la posibilidad de que pudieran faltar vacunas».
Continúa el incesante goteo de obispos sobre los cuales se va sabiendo que se vacunaron saltándose el protocolo nacional para establecer un orden de prioridades. El último que ha sido noticia esJosé Manuel Lorca Planes, quien se vacunó en enero.
ElObispado de Cartagena, sede de la Diócesis de laRegión de Murcia, emitó un comunicado oficial nada más publicarse la noticia en los medios.
«A este centro, de asistencia apersonas vulnerables, el obispo acude con asiduidad ya que es el presidente de su patronato, la última visita la realizó el pasado 30 de enero para celebrar la Eucaristía junto a los residentes», argumenta parajustificar su vacunación.
De hecho, explica también que «días previos a su vacunación, el obispo rellenó elconsentimiento necesariopara que la Consejería de Salud autorizase su vacunación».
El obispado afirma que Lorca Planes «en ningún momento creyóestar actuando mal» y también comenta que «jamáscontempló la posibilidad de que pudieran faltar vacunas».
Y para sorpresa de todos, se ha revelado que el obispo «decidió no ponerse la segunda dosis, que tendría que haber recibido estos días», una acción que parece más acorde a un arrepentimiento para dar buena imagen que otra cosa, ya que se trataría de una imprudencia sanitaria y un gesto de desperdiciar la vacuna recibida anteriormente.
Jesús Murgui, obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, de 74 años, recibió la primera dosis de la vacuna el 8 de enero junto a los sacerdotes vinculados con la Casa Sacerdotal de Alicante, considerados personas de riesgo por ser internos de una residencia equivalente a residencia de ancianos.


