El club cerró el convenio de colaboración para constituir un filial en Sao Paulo cuando era necesario el consentimiento previo del Ejecutivo. Los administradores dijeron que «no existe constancia de su creación ni beneficios»
©EL MUNDO CANTABRIA/JESÚS LASTRA.-El Gobierno de Cantabria tuvo que dar su autorización expresa para la puesta en marcha de uno de los proyectos más controvertidos en la historia reciente del Racing de Santander, el convenio de colaboración con el conjunto brasileño Esporte Clube Primavera, por el que los cántabros pasaban a gestionar por cinco años la entidad radicada en Indaiatuba, en el estado de Sao Paulo.La operación, que según los administradores concursales supuso un gasto de 965.065 euros entre 2007 y 2011 por «un supuesto proyecto de escuela de fútbol en Brasil» del que «no existe constancia de su creación ni de los beneficios que se perseguían con ella» y no aparecen «ni proyectos ni estudios ni planes de viabilidad», germinó y se ratificó cuando el Ejecutivo presidido por Miguel Ángel Revilla tenía una participaciónactiva en la entidad verdiblanca merced al contrato de accionistas suscrito entre Dumviro; el propio club; y las empresas públicas CEP Cantabria, a través de Luis Egusquiza (PSOE); y Cantur, con firma del consejero de Turismo, Francisco Javier López Marcano (PRC).
El «supuesto proyecto de escuela de fútbol en Brasil» supuso 965.065 euros directosEl acuerdo por el que la sociedad dirigida por Francisco Pernía pretendía nutrirse de la cantera carioca a través del denominado Racing Primavera se cerró el 2 de julio de 2007, momento en que la Administración autonómica gozaba de amplias prerrogativas en el Consejo de Administración verdiblanco, hasta el punto de que pudo haber vetado la propuesta tal y como consta en el documento consultado por este periódico. Según el mismo, era obligatorio el «previo consentimiento » de CEP Cantabria, dependiente de la Consejería de Economía gobernada por Ángel Agudo, y Cantur para, entre otros aspectos, la «constitución, adquisición, venta, disolución o liquidación de filiales o sociedades participadas, y celebración de acuerdos de joint venture con otras entidades», en caso de que la colaboración se enfocase con intención de abastecerse del prolijo fútbol brasileño; y «el inicio de nuevas actividades distintas de las contenidas en el Plan de Negocio vigente, así como el abandono de actividadesexistentes».El Ejecutivo cántabro, por tanto, debió dar luz verde a la expansión a Latinoamérica pues en virtud del contrato elevado a público en 2006 tenía participación y conocimiento de la gestión económica del Racing hasta 2009, con facultades para bloquear operaciones como la del filial de Sao Paulo hasta agosto de 2007.Pero hay más.El acuerdo a cuatro bandas incluía que «la sociedad no podrá emprender nuevas actividades distintas a las previstas en el Plan de Negocio Vigente sin el consentimiento de los accionistas y el acuerdo del Consejo de Administración ». En la práctica, era una Comisión Ejecutiva formada por el presidente, el consejero director general y un representante de CEP Cantabria quien tenía atribuciones para decidir.
FuncionamientoLas intenciones y proyección del Racing Primavera las expuso de forma clara Iñaki Urquijo, director del equipo en Sao Paulo y que ahora es el responsable de las categorías inferiores en La Albericia, en una entrevista concedida a El Correo en marzo de 2008: Explicó que se citó con Pernía en 2006 y no dudó en hablar de la rentabilidad potencial de la aventura carioca. «Es muy listo. Enseguida vio que estratégicamente podía ser un negocio bomba. Asumió personalmente el plan, lo empujó y lo hizo del Racing. Es un dirigente excepcional. Nunca ordena, siempre aconseja. Te hace fácil trabajar con él», alababa el gestor vasco.Lo cierto es que en El Sardinero nunca se tuvo constancia de los parabienes de la iniciativa. Sí quedó registro de varias facturas vinculadas a la misma, pues la tarjeta de crédito que el presidente racinguista disfrutaba con cargo al club cántabro asumió abonos de 4.317,67 euros en el restaurante Casa de Carnes Santa Rita de Indaiatuba o establecimientos de moda como el Escher Café (571,02 euros), el Amadeus (604,99 euros) o el Terraço Italia (490,12 euros), un espectacular local con las mejores vistas de Sao Paulo.Derechos especiales por el interés comúnEl acuerdo de Accionistas del Racing de Santander tras la venta del club a Dumviro otorgaba, tal y como explicó ayer este periódico, a CEP Cantabria y Cantur una larga serie de «derechos especiales» basados en el «interés público» que incluían «el veto en la adopción de acuerdos que pudieran tener especial trascendencia para la ciudad de Santander y la Comunidad Autónoma de Cantabria».Todo ello con objeto de «salvaguardar la masa social de la sociedad y sus parámetros de solvencia», para lo que todas las partes se comprometían a respetar y cumplir el «plan de negocio» establecido en cada momento. El contrato estuvo vigente de 2006 a 2009 con derecho a veto hasta 31 de julio de 2007.


