El director de Armonía, que ofreció una ‘propuesta’ de gestión mixta con dirección privada por su parte, dice que el festival abonó menos del 10% del concierto de la Filarmónica de la Scala de Milán
EL MUNDO CANTABRIA/GEMA PONCE.-El culebrón del Festival Internacional de Santander (FIS) no ha hecho más que comenzar. Ante la suspensión del concierto de clausura que la Orquesta Filarmónica della Scala de Milán iba dar esta misma noche, saltaron todas las alarmas y comenzó una guerra de la que apenas se ha librado la primera batalla.Mientras que la empresa Armonía de Sorin Melinte asegura que el FIS ha cumplido solo con el 10% del importe del recital de clausura, ya que, «según contrato», «deberían haber abonado 175.000 euros más IVA», de los que solo se abonó «un pagaré por valor de 20.000 euros », la dirección del festival se remonta a agosto de 2012 para argumentar el desarrollo que ha llevado al peor de los escaparates: la suspensión de la gala de clausura. Así, dicen desde el FIS, y tal y como ya contó este periódico, que en el mes de agosto de 2012 «fueron librados a favor de las sociedades viajes y sociedad musical Armonía pagarés por un importe total de 278.000 euros, correspondientes a pagos anticipados de diversos espectáculos programados por el Señor Ocejo para el FIS 2013».Al momento de entregarse los pagarés el propio Ocejo y Melinte pusieron de manifiesto en los contratos firmados, «la previsión de que el FIS no dispondría de liquidez al vencimiento de algunos de ellos, concretamente de los librados con vencimiento del 15 de febrero de 2013, contemplándose la posibilidad de que, llegado el vencimiento, el FIS prorrogase el mismo hasta el 15 de agosto de 2013», aunque desde Armonía se «descontaban sus pagarés habiendo percibido su importe con anterioridad al vencimiento», circunstancia «desconocida » para el FIS».En ejercicio de la facultad de prorroga, el FIS comunicó su «intención de prorrogar el vencimiento», habiendo tenido conocimiento en el momento «del descuento de los pagarés», el cobro por Melinte de los mismos y la tenencia de los efectos por una entidad bancaria».Concierto inaugural El importe correspondiente a dichos pagarés «fue consignado en favor del tenedor al momento del vencimiento de la prorroga prevista a 15 de agosto de 2013. El resto de los efectos han sido atendidos en los vencimientos acordados por el Señor Melinte y el Señor Ocejo».Además, el FIS se vio «obligado» a abonar directamente a Royal Philharmonic Orchestra y a cuenta de los honorarios «un importe de más de 50.000euros», al no haberse atendido dicho pago por Armonía y «la amenaza de cancelación del concierto inaugural».Después de esto, «con los pagarés atendidos», quedaba íntegramente cubierto el importe de loshonorarios de la orquesta, «así como los gastos correspondientes del desplazamiento para el concierto de clausura, si bien, al parecer, ni la orquesta, ni la empresa que operaba el charter habrían percibido dichas cantidades pese a haber sido cobradas por las empresas del Señor Melinte».Armonía, «al parecer sin liquidez al momento de realizar esos pagos », propuso al FIS que los atendiese nuevamente proponiendo como fecha para devolución del importe al Festival el mes de julio de 2014, sin ofrecer garantía alguna de devolución.Dicha propuesta efectuada el 24 de julio de 2013, nunca fue aceptada al considerar que el FIS no debía pagar dos veces el mismo concierto, ni disponer del dinero recibido de las administraciones y colaboradores para financiar las empresas del Señor Melinte.Melinte se defiende de las acusaciones vertidas de que su empresa no ha comunicado formalmente la cancelación remitiéndose a correos electrónicos cruzados desde el 9 de agosto, «día de la primera negativa a cumplir con el pago». El gestor afirma que incluso viajó a Milán para convencer a la orquesta de que «no exigiera el pago previo al concierto, para facilitar la liquidez del FIS y no poner trabas a la celebración del evento».A los tribunalesSorin Melinte dice que el 24 de julio, la dirección del FIS envió a Armonía unos cálculos «estrafalarios » en los cuales mezclan con el concierto de la Scala «importes de actuaciones que ellos han pretendido cancelar pero que no han conseguido por el rechazo de los artistas implicados» y son, por lo tanto, «objeto de disputa que se resolverá en los Tribunales», donde, a todas luces, habrá acusaciones mutuas por ambas partes.
Una ‘propuesta’ de gestión mixta con dirección privadaLa empresa Armonía, que dirige Sorin Melinte, aseguraba ayer en un comunicado que el pasado mes de octubre, antes de la nominación de Jaime Martín como director, presentaron al Patronato una propuesta de alternativa de gestión público-privada –al estilo de la que se ha desarrollado en el Festival de Mérida– que fue rechazada.Una propuesta que incluía un patrocinio «por valor del 80% del presupuesto del FIS durante diez años», a cambio de conceder la gestión del mismo a Armonía, una empresa cántabra con trabajadores cántabros que aportaba «una acreditada experiencia» y que era la misma con la que el anterior director del FIS, José Luis Ocejo, dejó firmados varios contratos por altas sumas de dinero el día antes de su marcha.Ante la negativa, la empresa presentó en los registros pertinentes esta propuesta «para que quedara constancia», origen, según ellos, de todo este problema para quienes dicen se han convertido «en enemigos a batir por los nuevos gestores, que asumen que somos la competencia y como tales intentan destruir nuestra imagen».Para Sorin Melinte, ésta es «la única» razón de la «cancelación esperpéntica» del concierto de clausura «y ninguna otra».Por todo ello, Sorin Melinte acusa al FIS de haber traído a dirigirlo a una persona «sin experiencia de gestión ni conocimiento previo del público de Santander, residente permanente en el extranjero» que ha motivado que la edición de este año se haya saldado, a su juicio, «con una bajada espectacular de la venta de entradas, gestión errática, utilización del FIS para espurios fines propios, cancelaciones de conciertos e incumplimientos de pagos.


