Antonio Pérez Portilla se ha dirigido al millar de personas de Sniace pero también de Konecta que bajo una pertinaz lluvia que han participado esta tarde en una nueva manifestación desde la fábrica hasta lel Ayuntamiento.
«Nos habría gustado ver cómo los Reyes Magos traían un buen regalo de Navidad a los obreros de Sniace pero desgraciadamente el regalo que traemos de Madrid está envenenado y los administradores concursales nos ha pintado un panorama bastante lamentable para nuestros intereses pues si no se encauzan la reforma energética y los permisos medioambientales, especialmente el referido a la inmisión de sulfuro de carbono, nos dicen que no podrían ponerse a estudiar la viabilidad económica de la empresa».
Así desde el pasado lunes la empresa ha estado cerrada «a cal y canto» y los trabajadores que han acudido diariamente, por turnos, a su lugar de trabajo han tenido que recurrido a un notario para que levantara acta de que el centro estaba cerrado.Raquel Sáiz ha manifestado que a lo largo de esta semana la empresa ha hecho dos intentos de desmantelamiento del centro de trabajo contratando a una empresa pero que lo habían impedido los trabajadores.Ha explicado que Konecta les ha vuelto a dar un permiso retribuido hasta el martes, día en el que se reunirán con la empresa en el Orecla y donde pondrá sobre la mesa un expediente de suspensión de contrato por fuerza mayor.Oara Sáiz, «esta empresa está haciendo un despido encubierto porque sabe que con 800 euros no nos vamos a poner día a Valladolid » y ha criticado la labor de los políticos y de las administraciones que «solo se representan asímismos».


