Y mientras el buen tiempo sigue avanzando como señal inequívoca de que el verano está llamando a nuestras puertas, muchos se están haciendo con las piscinas hinchables que se cotizan al alza
El ministro de Sanidad nos alerta de rebrotes del Covid-19 por comportamientos incívicos. Habló de esa fiesta de cumpleaños en Lérida que acabó con casi todos sus asistentes contagiados. Eran 20, el doble de las personas permitidas. Quiero pensar que la gente cree que las medidas de la distancia social en entornos familiares o entre amistades, son exageradas. ¿Cómo va a estar contagiado nuestro amigo, vecino o familiar? Pues está ocurriendo y debemos seguir lavándonos las manos en nuestras casas con frecuencia, debemos no bajar la guardia con el número máximo de personas que pueden acudir a las casas. El máximo es de diez. Y me parecen muchas. Debemos ser más listos que el maldito bicho que nos ha cambiado la vida. TambiénSalvador Illanos alertó de que el peor escenario regresará en otoño. Terrible augurio para los que tenemos esperanza de que la nueva normalidad llegue cuanto antes.
El Gobierno sigue buscando una nueva prórroga del estado de alarma. Sería la sexta. Por eso, el propio presidente Sánchez ha iniciado ya las negociaciones con Ciudadanos y PNV. La formación naranja estaría dispuesta a una más si el gobierno “mira al centro antes que a los extremos”. El PNV lo que exigirá al gobierno será que las autonomías vuelvan a recuperar sus competencias en la senda hacia la normalidad.
El miedo se ha instalado de tal forma que se hace incómodo el que alguien te visite. He alcanzado cierta maestría en lanzar el “Sanitol” hacia la suela de los zapatos. Observo que no todo el mundo lo comprende. Me he hecho maestra en detectar la llegada de mascarillas nuevas a las farmacias del barrio. Ya he establecido una red de contactos que me “soplan” cuando llegan. Los guantes escasean otra vez. Me han vendido pares sueltos. ¡Ya estamos! Me he dado cuenta que están llegando geles hidroalcohólicos que te dejan las manos como con una capa de sustancia viscosa que te obliga a lavártelas inmediatamente con agua y jabón. Pienso que lo han hecho aposta para que vayamos al final a lo más eficaz. Y ya me ofrecen gorros con pantallas transparentes. ¡Todavía no le he pillado el punto a la escafandra! Seguro que me acostumbraré pero necesito tiempo.
Y mientras el buen tiempo sigue avanzando como señal inequívoca de que el verano está llamando a nuestras puertas, muchos se están haciendo con las piscinas hinchables que se cotizan al alza. Por si acaso lo de las piscinas públicas se pone difícil, al menos, nos aseguramos meter los pies en una de plástico. ¡El que no corre, vuela!
JUEVES, 28 DE MAYO
Van pasando las hojas del calendario en esta situación que no acabamos de dominar. Veo que otras comunidades han conseguido llegar a no tener un solo contagiado. Han dominado la pandemia. Pero Barcelona y Madrid, seguimos peleando para alcanzar esa situación que no acaba de llegar nunca.
Me gustaría saber cómo se están produciendo los actuales contagios. Ya tenemos rastreadores y creo que esa información sería absolutamente necesaria. ¿Qué estamos haciendo mal? Desde luego, la utilización de la mascarilla no ha cuajado. Se siguen llevando en la mano y de diadema. Ayer una querida amiga vino a verme con una nariz de payaso. De acuerdo, la nariz era grande y roja pero no le tapaba la boca. Otra se ha hecho una mascarilla de su club: el Atlético de Madrid. En cuánto la han visto por la calle, la han parado y le han hecho un pedido: treinta mascarillas para una peña del Real Madrid. ¡Lo que me he podido reír! Debe doler siendo del equipo contrario que te hagan un pedido así, sin esperártelo, del equipo contrario. Ella que tiene “alergia” al Real Madrid, ahora no le puede estar más agradecida.
Tenemos que saber qué ha pasado con nuestros mayores en las residencias de ancianos. Ha tenido que ser muy duro ver que tus compañeros de habitaciones contiguas fueran contagiándose y engrosando la cifra de fallecidos. Los que han sobrevivido llevan confinados en sus habitaciones y sin salir de un espacio muy reducido durante tres meses. Veremos cómo saldrán de ésta a nivel de movilidad y, lo que es más grave, sin el afecto de los suyos. Ahora, en algunas, abrirán la mano para que pasen sus familiares pero antes deberán hacerse un test rápido que les costará ochenta euros. Si no hay test y pagan, no podrán verles. Imagino que muchos no podrán hacerlo con la frecuencia que quisieran. Ochenta euros, cada vez que quieran ver a sus padres… Digo yo, que habrá que encontrar otra fórmula para que no volvamos a penalizar, al eslabón más débil de esta crisis.
El Gobierno pedirá una sexta prórroga del Estado de Alarma y si no la consigue, que está muy difícil, decretará restricciones en las zonas más retrasadas. La vicepresidentaCarmen Calvoserá la que sondee a los partidos políticos. Y si no pondrá en marcha el plan B, en el que ya está trabajando, reordenando la legislación vigente y dándole a cada Comunidad más protagonismo hasta alcanzar la nueva normalidad. De esta vamos a salir todos tocados, ciudadanos y políticos. Y si no, solo hay que echar un vistazo a las lindezas que se dedicaron en el Congreso de los Diputados. Creo que los linajes y los padres no deberían salir en la arena áspera del hemiciclo.
Hoy segundo día de luto oficial, seguimos pensando en todos los que se nos fueron en estos días, con Covid y sin él. ¡Ánimo a todas las familias! Nuestro pensamiento hoy y siempre junto a ellos.
MIÉRCOLES, 27 DE MAYO
España abre este miércoles el luto oficial más largo de la democracia. Las banderas a media asta en toda España y un minuto de silencio en todos los hogares, también en el palacio de la Zarzuela, con la familia real al completo vestida de negro. Hoy homenajeamos a nuestros muertos. Digo nuestros porque los cerca de treinta mil que se han ido en esta pandemia son un poco de todos. No hay familia, amigos, vecinos que no tengan algún familiar por el que rezar, pensar o recordar en este primer día de luto. Detrás de las frías cifras siempre hay historias truncadas, vidas interrumpidas, hijos, parejas que no volverán a ser los mismos. Hace tres meses la vida les dio un vuelco, un susto del que resulta difícil reponerse. Como decíaHemingway, al que tanto me gusta citar, “no preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti”.
Evidentemente no seremos los mismos cuando todo pase. Hay situaciones que nos marcan para siempre. Ésta es una de ellas. Con el ánimo hecho jirones aprenderemos a caminar y a relacionarnos de otra manera. Menos cálida y más segura. La prevención está ahora por encima de las relaciones humanas. Toda esta situación nos ha llevado a convivir con distintos síndromes. El que se ha hecho más popular, porque lo hemos llegado a padecer todos: el síndrome de la cabaña. Salir de casa se está convirtiendo en un acto de heroicidad. Ahora nos hablan de otro que está afectando sobre todo a mujeres: el síndrome de la mujer agotada. Esa mujer que teletrabaja y atiende la casa y sus hijos. No hay conciliación. Trabajo, casa y niños se dan la mano durante veinticuatro horas. Una locura. El agotamiento de la “eleastic woman” que decíaElena Arnedohace años, pero que ahora, se ha incrementado con la pandemia. Una mujer elástica que está a punto de romperse.
Diez días de luto quedan por delante. Es el momento tan esperado por muchas familias que no han podido despedir a sus familiares con el calor y afecto que requiere ese momento. Nuestros fallecidos se han ido con la mano de una enfermera, médico o auxiliar. Tampoco se les ha podido velar. En Madrid, un militar les ha velado mañana, tarde y noche. Quedan muchos funerales pendientes, muchos abrazos que recibir, mucho cariño pendiente de que todo pase. Una pesadilla que se ha prolongado en el tiempo y que todavía no ha acabado.
Después de llegar hasta aquí, no podemos obviar lo que ha pasado y salir a la calle sin ninguna medida de protección. Sería un agravio a los que se han ido, un desprecio al esfuerzo que han hecho médicos y enfermeras, un acto insolidario con tus amigos y vecinos. Debemos protegernos por nosotros y por los que se han llevado la peor parte. La mascarilla es un acto de empatía y la distancia social, un acto de afecto a los demás.
Como decía el nobel americano Ernest Hemingway amante de España y de todo lo lespañol: “Nadie es una isla. Cada hombre es un pedazo del continente, una parte del todo… La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti”.
MARTES 26 DE MAYO
Fase 1 con las terrazas de los bares a reventar. Imagino que algo de ansiedad había en la respuesta del público después de tres meses sin pisar una. El problema es que en muchas de ellas no había distancia de seguridad entre las personas y qué decir de la mascarilla que brillaba por su ausencia. Hay que acostumbrarse a los nuevos tiempos y eso resulta difícil de encajar.
De todas formas, juega a nuestro favor lo que dicen algunos médicos y es que esperan que el virus en tres semanas se quede de manera residual. Mientras tanto, sabemos que tendremos que aprender a prevenir mientras convivimos con él y se va haciendo menos agresivo.
Enrique Ruiz Escudero, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, tras conocer los informes técnicos del Ministerio para no pasar de fase a Madrid, asegura que “el trato no ha sido equilibrado” con respecto a otras comunidades autónomas. Asegura más: “nos confirma las sospechas”. Al parecer, considera que no han existido “criterios técnicos homogéneos”.
Y la crisis política del ECOVI, que así es cómo habría que denominar la crisis del Covid-19, en español. No sé si conseguiremos imponer el nuevo nombre. Pero hoy no se habla de esto sino de la estela que ha dejado el cese del máximo responsable de la Guardia Civil en Madrid,Pérez de los Cobos. La noticia ha estado presente en el Consejo de Ministros porque ha derivado en la dimisión del director adjunto operativo de la Guardia Civil,Laurentino Ceña, en desacuerdo con el cese de su compañero. Esta noticia avanza una crisis importante en el Ministerio del Interior.
Pero además de la política, está el engranaje de nuestra Economía. Los turistas siguen buscando el sol en España. De hecho en Francia después de no recomendar viajar a nuestro país, hoy han rectificado. Desde el mes de julio, los franceses podrán venir a España. Por su parte, la prensa británica ya dice en sus portadas que se podrá ir a Benidorm a partir de julio. Los ciudadanos del Reino Unido han recibido con alegría el anuncio de Pedro Sánchez sobre la apertura de fronteras al turismo. El problema para los británicos estará en la vuelta. Deberán aislarse durante catorce días tras el regreso. Si se firman acuerdos bilaterales entre países podrían quedar exentos de estas cuarentenas que, en principio, pueden echar para atrás a muchos viajeros.
Y los expertos de la Nasa que nos siguen dando sustos. Ahora avanzan que llegará en diez años una mini edad del hielo. Por lo visto se espera que el sol emita menos energía en el transcurrir de los próximos años. Habrá el llamado “Gran Mínimo Solar” pero aseguran que al estar ya sobrecalentada la Tierra por el cambio climático, serán mínimas las evidencias. La última vez que ocurrió esto fue a finales de la Edad Media y duró hasta finales del siglo XIX. Esta vez se prevé que dure un siglo. ¡No ganamos para sustos!
LUNES, 25 DE MAYO
Comenzamos semana y estrenamos Fase. Ahora solo queda que los ciudadanos no metamos la pata. En estos momentos, depende de nosotros el parar la expansión del virus. Distancia y lavado de manos, no me cansaré de repetir, son nuestros únicos escudos.
Hay un infectólogo del hospital Vall d’Hebron que asegura que la Covid-19 está en su fase final.Benito Almiranteque es jefe de Enfermedades Infecciosas de este hospital de Barcelona asegura que el coronavirus está perdiendo fuerza y que es muy probable que en dos o tres semanas sea absolutamente marginal. También asegura que los rebrotes de gran magnitud serán improbables. El doctor compara la evolución del virus con la de otras enfermedades víricas como la gripe. ¡Qué no se equivoque! ¡Nos llena de esperanza!
Hasta que llegue ese momento, sinceramente temo a las reuniones familiares. Una prima quiere celebrar todos los cumpleaños de la pandemia juntos. Eso significa que ni distancia de seguridad ni nada de nada. He dicho que no. Lo hemos hecho bien para ahora meter la pata. Muy grandes tienen que ser las casas para no acabar unos encima de otros. Ahí veo cierto peligro.
Los amigos de mis hijas están buscando turno para quedar y volver a verse en una terraza de un bar. Les han dado hora y día para julio. ¡Todos los jóvenes han tenido la misma idea! Un mes esperando turno para tomarse una caña. Los bares y restaurantes están haciendo muy bien ese camino hacia la nueva normalidad.
Y el BOE nos da pistas de cuándo podremos viajar a otras provincias. Más que nada por planificar unos días de descanso y olvidarnos del virus. El Boe especifica que se podrá viajar cuando los territorios superen todas las fases para que queden exentas las restricciones del Estado de Alarma. Me temo que julio, como ya anunció el presidente, será la fecha.
Mientras tanto, nos quedarán las piscinas con aforo restringido y la observación de la Naturaleza. Esta semana, la última del mes de mayo, nos permitirá ver seis cometas. El Swan ha sido el primero. Y en el mes de junio que está llamando a nuestra puerta, tendremos dos eclipses lunares. El primero, el viernes 5 de junio y sábado 6. Este primero bajo el nombre de “Strawberry Moon”, “Luna de fresa”. El eclipse penumbral será tan sútil que apenas nos daremos cuenta. La Luna pasará a través de la pálida periferia de la sombra de la tierra. El segundo eclipse será anular y tendrá lugar el 21 de junio. La luna estará en su órbita más alejada de la Tierra. Coge el nombre de “Apogeo lunar”. También ha sido bautizada como “Micromoon” si está en su fase de luna llena. Por ser pequeña la luna, tan lejana de nuestro planeta, no podrá cubrir toda la cara del sol y podremos observar un anillo brillante de luz. Este eclipse es de los que merecerá la pena observar. Será como si la luna tuviera una corona de fuego. Como veis en el cielo hay un festival de fenómenos que nos ayudarán a esta descompresión hacia la normalidad. Soñar con la luna nos quitará de nuestra máxima pesadilla. ¡Qué ganas de que pase ya a ser historia!
DOMINGO, 24 DE MAYO
El presidente del gobierno nos ha dicho que planifiquemos nuestras vacaciones. Y ha anunciado una reactivación de la llegada de turistas extranjeros a partir del mes de julio. Hemos pasado en una semana del confinamiento a un ¡fuera, fuera de casa! Y con respecto al turismo hemos ido del aquí no venga nadie porque solo podrá ver la pared de su habitación en quince días, a un “venga a España a partir de julio”. De entrada las fronteras están cerradas por tierra, por mar y por aire hasta el 15 de junio. Insisto, sigue vigente una cuarentena forzosa de dos semanas para todo el que entre en España durante el Estado de Alarma. Ahora, este mensaje esperanzador para el turismo: “Podrán venir en el mes de julio”, ha dicho Pedro Sánchez. Lo malo que no ha dado más detalles en ese sentido. “Los ministros del ramo irán concretando en los próximos días para reactivar uno de los principales motores de la economía”, ha añadido.
Lo que nos ha quedado claro es que habrá temporada turística. La pregunta:¿nos quedarán fuerzas y ganas para movernos? Otra: ¿tendremos dinero para hacerlo? Hace unos días nos llegaba la encuesta de que la mitad de los españoles no esperaba realizar ningún viaje turístico durante el verano. Por lo tanto, mucho tienen que cambiar las cosas y la evolución de la pandemia para que nos vuelvan las ganas de movernos y el dinero para poder hacerlo.
Y por fin, nos llega el luto oficial. Madrid ya lleva desde ayer un lazo negro gigante en el centro de la Puerta de Alcalá. A partir del martes, cuando toda España esté ya en la fase uno, oficialmente se declarará luto oficial durante diez días. El luto más prolongado de nuestra historia democrática. Sánchez anunció igualmente al final de la desescalada, un gran acto de homenaje oficial a las víctimas presidido por el rey, como jefe del Estado.
Era necesario despedir con dignidad a los que se nos han ido sin poderles rendir honores. Llega el momento de la reflexión, del duelo. Muchas familias se han visto rotas de la noche a la mañana y lo más duro, sin poder acompañar a sus seres queridos. Con la “nueva normalidad” tiene que llegar el afecto y el cariño.
Este diario no puede concluir hoy sin una llamada de atención. Se nos está olvidando, por lo que veo por las calles, que el virus sigue. No puede ser que si la mascarilla es obligatoria la llevemos como diadema o como babero. No, es incómoda y más con calor, pero hay que llevarla en la boca. También hay quién la lleva en la mano o en el bolsillo del pantalón a modo de salvoconducto. ¡Un poco de cabeza! ¡Un poquito nada más!



