Dentro de la línea Palencia Santander, requiere con carácter de suma urgencia el transbordo de todos los viajeros en tren desde la estación de Los Corrales de Buelna a la de Torrelavega, y viceversa, hasta que se haya solucionado.
¿PENDIENTE DE DOTACIÓN PRESUPUESTARIA UN RIESGO PATENTE DE PÉRDIDA DE VIDAS HUMANAS?
La noticia aparecida el pasado domingo en la prensa regional, informando del argayo producido junto a la vía del tren en las proximidades de la estación de Las Caldas de Besaya y tramo comprendido entre la misma y el apeadero de Viérnoles, dentro de la línea Palencia Santander, requiere con carácter de suma urgencia el transbordo de todos los viajeros en tren desde la estación de Los Corrales de Buelna a la de Torrelavega, y viceversa, hasta que se haya solucionado el problema de forma efectiva.
Según la misma noticia, Adif tiene propuesta la inversión necesaria, pendiente de aprobación, para eliminar tan peligroso punto negro en la infraestructura de esta línea y que se remonta a comienzos del presente año. Desde entonces la vigilancia por su parte en efecto es constante, e incluso intensa si se quiere, transitando los trenes casi parados por dicho punto junto a la delimitación de los municipios de San Felices de Buelna y Torrelavega, si bien el argayo acaba de producirse en el propio comienzo de este último.
A pesar de los meses transcurridos y próximos a adentrarnos en el invierno sin haberlo solucionado, quienes han utilizado el tren durante este largo tiempo han podido comprobar fácilmente cómo la plataforma de vía férrea no dispone de terreno alguno en su lado izquierdo, donde inmediatamente a la misma comienza un enorme precipicio de muchos metros directamente hacia el cauce de Río Besaya. Es decir, ha desaparecido el terreno anexo y antiguo camino existente junto a la vía por la parte del río, quedando esta al propio borde del precipicio. Gentes que conocen bien el lugar no descartan que el desprendimiento del terrenopueda tener su origen en el lado opuesto, donde un regato que se extiende desde la estación de Las Caldas hasta el pueblo de Riocorvo recoge las muchas aguas que descienden de una pronunciada ladera del monte y que a través de dos o tres alcaltarillas debajo de la vías las vierte directamente al precipicio sobre el Río Besaya.
En el caso de que tales alcantarillas no se limpien debidamente con la asiduidad que requieren el agua proveniente de dichaladera pasaría en épocas de abundantes lluvias por encima de las vías hacia el río, habiéndose llevado con el tiempo el aproximadamente metro y medio de terreno donde acaba de producirse el argayo, agudizando todavía más el problema. Tampoco hay que olvidar que el trazado del ferrocarril es exactamente el mismo que el de su comienzo, hace más de siglo y medio.
Con todo ello si alguna actuación debiera tener preferencia absoluta en Cantabria, tanto por el Ministerio de Fomento como el propio Gobierno Regional, es la solución muy urgentea este grave peligro ferroviario antes de que sea demasiado tarde y tengamos todos que lamentar. Y la misma no debe de pasar, en ningún caso, como se procedió con motivo de las inundaciones de agosto de 1983, en las que ya ocurrió lo propio en dicho punto (ligeramente más cerca de la Estación de las Caldas de Besaya). En aquella ocasión se parcheó con piedra y cemento, tapado actualmente por la maleza.
La solución necesaria para un problema ferroviario de gran envergadura en nuestra Comunidad Autónoma Cantabria como es este, pasa por levantar un gran muro desde el río a la vía férrea para lograr que la misma tenga una base consistente para la seguridad de los viajeros, y que se extienda desde la estación hasta donde termina la ladera del monte que tiene que sortear el tren, frente al pueblo de Riocorvo.
No se concibe que nuestros gobernantesnacionales y autonómicos ignoren, año tras año, las auténticas prioridades en la región. Dos son las que requieren sin ambage alguno las inversiones necesarias en esta zona: el imperioso encauzamiento del arroyo Muriago, que inunda el Polígono Industrial de Barros y su carretera principal, junto con la construcción del largo y alto muro que precisa la vía férrea en Las Caldas de Besaya.
PAULINO LAGUILLO GARCÍA-BÁRCENA


