Los 115 cardenales electores comenzarán a decidir en la tarde del martes. En ambientes vaticanos, crece la esperanza de un pontífice italiano y se apuntan tres nombres de favoritos: Angelo Scola, Angelo Bagnasco y Gianfranco Ravasi
Los 115 cardenales electores asistieron en horas de la mañana junto a otros purpurados mayores de 80 años a la sexta congregación general preparatoria para la elección papal y celebrarán el lunes una última sesión. El cónclave dará inicio el martes, tras la misa «pro eligendo pontifice» («para elegir papa») que será presidida por el cardenal decano, Angelo Sodano, en la Basílica de San Pedro.
Pese a la ausencia de un claro favorito, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, consideró que el cónclave podría acabar pronto. «En el último siglo, los cónclaves han sido muy breves, de dos, tres o cuatro días», dijo durante su comparecencia diaria ante la prensa. «La convergencia de los votos sobre un candidato que parezca capaz de recibir más consenso, es un proceso que puede ocurrir muy rápidamente», afirmó el sacerdote italiano.
Los vaticanistas de la prensa italiana consideran que cuánto más duren las congregaciones generales, más corto será el cónclave. Entre los principales candidatos papales citados por los diarios italianos se encuentran Odilo Scherer de Brasil, Peter Erdo de Hungría, Sean O’Malley de Estados Unidos y Angelo Scola de Italia. Este último, considerado el favorito de Benedicto XVI, aparecía hasta la semana pasada como el principal candidato, pero cada vez se escucha menos su nombre, en detrimento de no italianos.
Según explicó Lombardi, los cardenales podrán comenzar a establecerse desde las 7:00 horas de la mañana del martes en la Casa Santa Marta, una hospedería instalada dentro de los muros del Vaticano y en la que residirán durante las votaciones. A las 10:00 se celebrará la misa «pro eligendo» y por la tarde se producirá la entrada de los cardenales en la Capilla Sixtina, que quedará herméticamente cerrada y en la que se instalará incluso un muro electrónico para evitar cualquier conexión por radio o Internet.
Desde entonces, el único contacto con el exterior será la chimenea que sobresale dos metros por encima de la Capilla Sixtina y que fue instalada durante la mañana por empleados de mantenimiento del Vaticano. Después de las votaciones, se verá salir por ella un humo blanco o un humo negro, la «fumata blanca» o la «fumata negra», dependiendo de si resulta elegido o no un nuevo papa.
El primer día se celebrará una única votación, mientras que a partir del segundo habrá dos votaciones por la mañana y dos por la tarde. Sin embargo, sólo habrá una fumata en torno a las 12:00 del mediodía y otra a las 19:00, explicó Lombardi. Según el portavoz, ya se conoce también cómo será el anillo del próximo papa. «Será idéntico al anterior, pero cambiará el nombre del papa en torno al escudo», dijo el sacerdote italiano.
Los cardenales celebrarán mañana misa en las iglesias de Roma de las que son titulares. Por el momento, no ha trascendido nada o muy poco de lo conversado por los purpurados en las congregaciones generales. Lombardi se limitó a decir que en la sesión de hoy se habló de las expectativas sobre el nuevo papa, las actividades de la Santa Sede y la «mejora» de la curia romana.
La reforma de la curia es un tema que ha vuelto a cobrar actualidad con el escándalo «Vatileaks», la filtración de documentos secretos que hablan de luchas de poder y corrupción en el Vaticano. Versiones de la prensa italiana aseguran que el caso fue el motivo principal de la renuncia el pasado 28 de febrero de Benedicto XVI, quien alegó sin embargo motivos de edad y falta de fuerzas para gobernar la Iglesia católica a sus 86 años.
Se necesitarán 77 votos, de un total de 115, para elegir al próximo jefe de la Iglesia católica. De entre los cardenales electores, el grupo más numeroso lo conforman los italianos, con 28, seguido de Estados Unidos con 11. Los cardenales latinoamericanos con derecho a voto suman en total 19.
En una de las raras declaraciones de cardenales efectuadas estos días, el cardenal arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, afirmó en la noche del viernes, tras celebrar una misa en Roma por el fallecido presidente Hugo Chávez, que el próximo cónclave podría ser corto.
Además consideró que «no es descartable» que el próximo papa sea latino, ya que «hay un gran número de cardenales latinoamericanos con una gran trayectoria» y «una gran personalidad». También dijo que los cardenales buscan un papa que impulse «la renovación interna de la Iglesia y la presencia más viva de la Iglesia en el mundo».
Elcónclavepara elegir al nuevo papa arrancará el martes 12 de marzo. Así lo ha decidido el Colegio de Cardenales esta tarde en la octava Congregación General previa a las deliberaciones que comenzarán la próxima semana para escoger al que será el nuevo pontífice, sucesor deBenedicto XVI. Según informa la oficina de prensa del Vaticano, «la mañana del martes se celebrará en la basílica de San Pedro la Santa MisaPro eligendo Romano Pontíficey por la tarde, se entrará en elcónclave».
Paralelamente, las componendas para la elección delnuevo papacontinúan. Que nadie piense que durante esta semana los cardenales se dedican solo a debatir durante las congregaciones generales, aunque sean temas tan relevantes como la pederastia o las finanzas de la iglesia. Una vez fuera de los muros vaticanos, los prelados se reúnen con aquellos políticamente afines para diseñar una estrategia de cara alcónclave.En restaurantes o en las residencias pontificias que ocupan en Roma, cualquier sitio es bueno para acarrear votos. Y, según el diario italianoLa Repubblica, el arzobispo de Milán, Angelo Scola, contaría ya con 40 apoyos, insuficientes para salir elegido (se necesita una mayoría de dos tercios de los 115 electores), pero un buen bagaje para empezar la carrera por la silla de Pedro.
A Scola, que es la primera opción de los que apuestan por una profunda reforma de las estructuras de la Iglesia, lo apoyan varios cardenales extranjeros, algunos de Europa Central, pero sobre todo los norteamericanos. Los purpurados de EE.UU. están molestos con la decisión de la curia de prohibirles las ruedas de prensa alternativas que concedían en el Pontifical North American College de Roma, y la medida podría haber hecho que inclinaran la balanza por el prelado italiano.
SE VOTA ESTA TARDE.
Los cardenales votarán esta tarde la fecha del inicio delcónclaveque elegirá alnuevo papa, al sustituto de Benedicto XVI. Así lo ha avanzado el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, quien añadió que, «presumiblemente, será en los primeros días de la próxima semana, entre el lunes y el miércoles». Durante la congregación general de esta mañana, el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, ha recordado que el punto 37 de la Constitución ApostólicaUniversa Dominici Gregis, reformado por elmotu propriode Benedicto XVI, faculta a adelantar el encierro en la Capilla Sixtina. Los cardenales deberán votar la fecha y ponerse de acuerdo para establecer cuándo arrancará el novenocónclavede los últimos cien años y el único de la era moderna que se produce tras la renuncia de unpapa.
Continúan las componendas
Mientras, las componendas para la elección delnuevo papacontinúan. Que nadie piense que durante esta semana los cardenales se dedican solo a debatir durante las congregaciones generales, aunque sean temas tan relevantes como la pederastia o las finanzas de la Iglesia. Una vez fuera de los muros vaticanos, los prelados se reúnen con aquellos políticamente afines para diseñar una estrategia de cara alcónclave. En restaurantes o en las residencias pontificias que ocupan en Roma, cualquier sitio es bueno para acarrear votos. Y, según el diario italianoLa Repubblica, el arzobispo de Milán, Angelo Scola, contaría ya con 40 apoyos, insuficientes para salir elegido (se necesita una mayoría de dos tercios de los 115 electores), pero un buen bagaje para empezar la carrera por la silla de Pedro.
A Scola, que es la primera opción de los que apuestan por una profunda reforma de las estructuras de la Iglesia, lo apoyan varios cardenales extranjeros, algunos de Europa Central, pero sobre todo los norteamericanos. Los purpurados de EE.UU. están molestos con la decisión de la curia de prohibirles las ruedas de prensa alternativas que concedían en el Pontifical North American College de Roma, y la medida podría haber hecho que inclinaran la balanza por el prelado italiano.
Alianza entre Bertone y Sodano
Frente a ellos, una inédita alianza del camarlengo, Tarcisio Bertone, y el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, otrora enemigos, intenta promocionar como papable al brasileño Odilo Pedro Scherer, una solución que les permitiría llevar a un italiano a la Secretaría de Estado, el centro neurálgico del poder vaticano.
CRÍTICAS A PAPABLES CON PASADO EXTRAÑO
Doce de los cardenales que en algún momento han sonado como papables no deberían ser elegidos para suceder a Benedicto XVI, ya que no afrontaron con suficiente rigor los casos de clérigos pederastas, les quitaron importancia, rechazaron reunirse con las víctimas y criticaron las investigaciones periodísticas. Así lo ve la Red de Supervivientes de Personas que sufrieron Abusos por Sacerdotes (SNAP), una organización de EEUU que divulgó ayer en Roma su lista negra de la «sucia docena» (Dirty Dozen).
Entre los papables señalados por la asociación destacan el mismísimo camarlengo, Tarcisio Bertone, y algunos de los nombres más repetidos en las quinielas, como el italiano Angelo Scola, el canadiense Marc Ouellet y el ghanés Peter Turkson. Tampoco deben ser elegidos según la SNAP el mexicano Norberto Rivera Carrera, el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, los estadounidenses Timothy Dolan (Nueva York), Donald Wuerl (Washington) y Sean O’Malley (Boston), el argentino Leonardo Sandri, el australiano George Pell ni el checo Dominik Duka.
La lista incluye solo a cardenales considerados con posibilidades de ser el próximo Papa. De ahí la ausencia de otros habituales en el punto de mira de las organizaciones de víctimas, como el también estadounidense Roger Mahony. «Si la lista fuese exhaustiva, habría muchos más», aclararon fuentes de la SNAP.
LO HECHO Y LO DICHO / «La mayor parte merecen un puesto en esa lista por lo que han hecho y otros por lo que han dicho», declararon ayer en Roma los responsables de la red de víctimas. Así, acusan a varios de ellos, como Rivera, Pell, Dolan, O’Malley y Wuerl, de ocultación de casos, y al canadiense Ouellet, de negarse a reunirse con víctimas y de negociar con el cardenal escocés O’Brien -que renunció tras ser acusado de «conductas impropias» con jóvenes sacerdotes- aplicando «la práctica malsana de dejar que los malhechores determinen su propio castigo».
En cuanto a lo dicho, la SNAP recuerda, por ejemplo, que el cardenal camarlengo Bertone afirmó en su día no creer que a un obispo se le tuviera que exigir que denunciara a un sacerdote acusado de abuso sexual, porque «si un sacerdote no puede confiar en su obispo por temor a ser denunciado significará que no hay libertad de conciencia». Del hondureño Maradiaga se cita también una frase concluyente: «Iría con mucho gusto a la cárcel antes que hacer daño a mis sacerdotes, ya que yo no soy un policía».
EL CÓNCLAVE, AÚN SIN FECHA / El portavoz vaticano, Federico Lombardi, dijo que la posición de SNAP es conocida «desde hace mucho tiempo» y sostuvo que no corresponde a esta asociación «decir quién debe entrar en el cónclave o calificar a los cardenales que se reúnen».
Mientras, en Roma prosiguen las congregaciones generales, las reuniones de cardenales previas al cónclave, que ayer aún no tenía fecha de inicio. «En el Colegio Cardenalicio hay una gran voluntad de preparación, seria, profunda y sin prisas», insistió ayer el portavoz de la Santa Sede. A la cuarta congregación, ayer por la mañana, solo faltaron dos cardenales, a los que se espera ya en la doble sesión de hoy.



