El autor apuesta por mirar hacia adelante y sacar al club verdiblanco de los infiernos Carta abierta a los racinguistas
CUANDO uno apuesta es que ve varias posibilidades, entre ellas decide y coloca la ficha al número que pretende en suerte. Cuando uno no distingue alternativas, no ve salida ni luz al final del túnel, no elige, asume su mala suerte y levantándose del tropiezo, más o menos magullado, intenta recuperar el aliento y como el Ave Fénix renacer delas propias cenizas.Aposté por la refundación porque pensé que lo mataban, que no llegaríamos a tiempo. Nada me hubiese producido, salvo desgracias personales, más dolor que la muerte del Racing. Y siendo esclavo de ese dolor, e intentando mantener viva el alma racinguista, no encontré otra escapatoria que ir pensando en un nuevo Racing. Y todo apuntaba a ello. Hasta que en el minuto 120 del partido, a punto de finalizar la prorroga, tiro al palo y gol. Unos ángeles vestidos con toga, en una jugada maestra en el país de los tulipanes, le devuelven el pulso al viejo Racing: imperceptible, débil hasta la fragilidad, pero vital.En ese planteamiento de renacer, choqué frontalmente con cierto sector de las Peñas Racinguistas, y a través de Twitter me las tuve tiesas en un cruce de declaraciones que fueron subiendo de tono y en el que se me llegó a acusar de todo menos de melenudo.
Ya me conocen, no me callo, y en esa refriega algunos de los tweets más contundentes que envié, ahora, con la perspectiva del tiempo, veo y siento que hicieron daño en el corazón del Racing más activo y presente, en las Peñas, en los más jóvenes, en los que no fallan estén las cosas como estén.No me arrepiento de las decisiones que tomé. Las tomé desde el convencimiento de que era lo que había que hacer para intentar salvar el racinguismo ¿Me equivoqué? Fíjense cuánto que ahora me han nombrado vicepresidente. Hasta el corvejón metí la patuca, fileteo las velas y me las como. Y con alegría.De lo que sí me arrepiento, aunque nunca fue mi intención, es de haber ofendido a quien no quise ofender. Mi defensa personal hacia ciertos individuos se convirtió, escapándose de mis manos y porque así lo sintieron muchos, en un ataque colectivo hacia las Peñas, en un ataque que nunca pretendí. Y por esto sí que doblo la espina dorsal y pido a todos y cada uno de los que se sintieron ofendidos mis más sinceras disculpas. Siempre dije públicamente que los que seguían yendo a los Campos de Sport eran unos héroes a los que envidiaba, ya que yo era incapaz. Lo que nos une, que es el Racing, es mucho más fuerte que lo que nos separa.
Necesitamos el apoyo silencioso de los racinguistas más pausados, la sangre nueva, fresca y verdiblanca de las Peñas y el empuje de todos para acometer la dura tarea, la insondable dura tarea de sacar al Racing de los fuegos del infierno, y de paso acometer la indispensable modernización de un club que, en pleno siglo XXI, va en diligencia. Después de decenios en los que el Racing ha sido moneda de cambio y cheque al portador de corruptelas y juegos políticos, es el momento, después que aquel jueves que no se jugó, después de esa lección de dignidad, de compromiso, de valor incalculable, de orgullo y de coraje que dio la vuelta al mundo, que por unos minutos se sintió unánimemente racinguista, de hacer, como decía Einstein, las cosas de manera distinta para obtener diferentes resultados. Gente joven, ganas nuevas, cerebros limpios de viejos vicios adquiridos para devolver a nuestro viejo Racing al lugar que por historia y afición le corresponde. Será difícil, tortuoso, pero posible.No se trata de cambiarle la cara al viejo Racing, de pintar de nuevo el escudo para que brille más. Se trata de cambiarle los órganos vitales, cansados y seniles, por entrañas a estrenar, con un corazón nuevo que bombee sangre joven y fresca y le permita seguir caminando, con humildad pero con honradez, mucho más allá de donde podamos ver y presentir.Y en esto nos dejaremos las fuerzas hasta la extenuación, para que el que venga encuentre un Racing moderno, joven y que cumpla las expectativas que exige este siglo XXI en el que, queramos o no queramos, nos toca caminar a todos juntos ¡Aúpa Racing!Félix Álvarez, Felisuco, es vicepresidente del Racing


