«Me siento muy honrado. Pero este premio habría que dividirlo en muchos trocitos para las 650.000 firmas que se recogieron y también para los medios de comunicación y change.org por la ayuda tan grande»
«Me entristece ver cómo los bancos se olvidan de las personas mayores». Este es el mensaje con el queCarlos San Juanse ha convertido en símbolo de la batalla por lainclusión financierade los ciudadanos de más edad. A sus 78 años, este jubilado valenciano y especialista en urología, ha conseguido entrar en las agendas políticas del Gobierno y abrir las puertas de las entidades bancarias para ofrecer una atención más personalizada.
«Abrumado y emocionado» se siente cada vez que recuerda las650.000 firmas recogidas en la campaña’Soy mayor, no idiota’promovida por la plataformaChange.org. Un número de firmas que ni de lejos pensó que se alcanzarían: «Las personas de mi edad se sienten apartadas y solo piden un trato más humano en las sucursales. Me entristece mucho ver que los bancos se hayan olvidado de las personas mayores».
«No nos merecemos esta exclusión»
En dos meses, su petición atrajo la atención de losmedios de comunicación locales y nacionalesy al final obligó a los bancos y al Gobierno a responder. San Juan se convirtió en uno de los personajes más famosos del momento con apariciones en televisiones, radios y prensa: «He llegado a tener 20 entrevistas en un día. Lo tengo apuntado en mi agenda que pienso guardar. Cosas de mayores», chascarrea el médico cuando recuerda aquellos ajetreados días. Aunque su actividad mediática sigue intensa, elpróximo lunes 30 de mayoha reservado un hueco entre las entrevistas agendadas para asistir a la gala de losXX Premios Madridpara recoger el galardón alHombre del Año. Los motivos de este reconocimiento hablan por sí solos: impulsar un cambio tan importante en la atención a los mayores en la banca.
«Me siento muy honrado. Pero este premio habría que dividirlo en muchos trocitos para las 650.000 firmas que se recogieron y también para los medios de comunicación y change.org por la ayuda tan grande», subraya San Juan. Cabeza visible de esta iniciativa, solo tiene palabras de elogio para todos los que le han apoyado en la lucha: «Los medios han sido muy empáticos y me han escuchado». Una escucha que no encontró en lassucursales bancariascuando le trataron con cajas destempladas ante laimposibilidad de realizar algunas gestionesque con la pandemia comenzaron a ejecutarse de manera digital.
«Miedo e inseguridad es lo que provocan en los mayores»
LaCovidprovocó el cierre de oficinas durante el confinamiento, lo que motivó poner en marchainnovaciones tecnológicaspara seguir trabajando y atender el volumen de gestiones de los clientes. Sin embargo, tras los meses de aislamiento, la esperanza del colectivo de mayores se centró en poder realizar las diligencias en las oficinas. Pero se encontraron con lo contrario: «He presenciado dramas de personas que salían de las sucursales llorando con su cartilla y les derivaban a otras oficinassituadas a dos kilómetros de distanciay en las que ya habían estado previamente». Una desesperación de la que Carlos fue testigo en demasiadas ocasiones. «Miedoeinseguridades lo que provocan en los mayores», denuncia. «Cuando manejo lasaplicaciones, transferencias, bizum y otras, me veo con problemas. Tengo Parkinson y debo guardar especial cuidado con las teclas y los números que marco. Ahora casi todo es porInternety no todos nos entendemos con las máquinas. No nos merecemos esta exclusión», añade.
Visibilizar la situación se convirtió en la responsabilidad de San Juan y continúa siendo la voz del colectivo de mayores: «Somos casi10 millones de personas. Y de nosotros no habla nadie. Los mayores solo somos visibles cuando molestamos y eso es muy triste», denuncia. Reclama una representación real y efectiva que defienda sus derechos y les ayude a no sentirse abandonados y excluidos. «Debería existir alguna maquinaria política que se ocupara de los mayores. Y no noto que seamos importantes para ningún Ministerio», reclama.
Tras entregar las firmas en elBanco de España, Carlos San Juan se reunió conasociaciones bancarias(AEB, CECA y UNACC) que pudieron escuchar sus demandas para el colectivo. Además consiguió hacerse oír y pudo reunirse con la ministra de Economía,Nadia Calviño, el gobernador del Banco de España,Pablo Hernández de Cos, y el secretario general del Tesoro,Carlos Cuerpo. “Aquí no ha habido ningún tipo de intereses ni de ideología detrás”, asegura.
Una reclamación que poco a poco ha ido calando en el sector bancario: «En algunas oficinas están cambiando las cosas». Lo que pide es sencillo: «Un trato más humano». Porque de humanidad entiende mucho este médico valenciano. Durante el tiempo que atendió a cientos de pacientes se dio cuenta de la indefensión que sufren las personas de edad avanzada: «No solo en la banca. También sufrimos discriminación en laAdministracióny en laSanidad. La telemedicina genera exclusión».
Tras su jubilación ‘forzosa’ a los 65 años, San Juan se hundió y tardó varios meses en recuperarse: «Cuando me diagnosticaronParkinson, me vi incapacitado. Hubiese seguido trabajando muchos años más pero no pudo ser». Su espíritu fuerte y reivindicativo le ha ayudado a salir adelante y quizás su destino le tenía guardada esta misión, la de luchar por el bienestar de las personas mayores.


