El Estado destinará a Cantabria dentro de sus Presupuestos Generales un total de 197,8 millones de euros. En esta cantidad se agrupan las obras de Valdecilla y las inversiones en los diferentes ministerios y empresas públicas.
El Estado destinará a Cantabria dentro de sus Presupuestos Generales para el próximo 2014 un total de 197,8 millones de euros. En esta cantidad se agrupan las obras de Valdecilla (28 millones) y las inversiones en los diferentes ministerios y empresas públicas y suman un incremento de un 24% con respecto a lo invertido en el año actual que suma 159,5 millones de euros.
Respecto a los distintos ministerios son los de Fomento y Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente los que suman 184,8 millones que es la partida mayor.
-Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2014
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha entregado esta mañana al presidente del Congreso los presupuestos para el año que viene. Como sorpresa, aunque desagradable, el presupuesto prevé que la deuda pública española alcance el 99,8% del PIB en el próximo año, más que la media comunitaria. El último dato publicado por el Banco de España, revelaba una deuda de 947.184 millones de euros más los 243.888 millones de euros, que el Tesoro captará en los mercados, sobrepasaremos el billón.
Las 17 comunidades y dos ciudades autónomas (que costean servicios básicos como sanidad, educación, universidad, justicia, dependencia, protección civil y otros) tenían contraído una deuda al cierre del primer semestre, y después de 30 años de Estado autonómico, de 193.296 millones, que es el 20,4% de la deuda del Estado. El 75% de la deuda estatal total está en manos de la Administración central. Y aunque ésta ha salido desde el año pasado en auxilio de las haciendas autonómicas como prestamista y garante con el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), la disparidad entre la deuda central y la autonómica sigue siendo gigantesca. Y la velocidad de crecimiento de la autonómica también es menor que la estatal.Sólo la deuda de las familias españolas (807.446 millones en julio) es 4,2 veces superior a la de las autonomías y sólo en gastos de consumo los españoles adeudan 183.237 millones, un 5,2% inferior a todo el pasivo autonómico.El drama real de España está en la partida de ingresos, sin perjuicio de que al sector público -y mucho más al sector privado- hacía mucho tiempo que les convenía más moderación y contención en el gasto y en la inversión.Pero es en el lado de los ingresos donde de verdad reside el hecho distintivo y diferencial español. La recaudación tributaria en España cayó en 70.000 millones anuales. Fue lo que Montoro, no en la oposición, pero sí una vez ya en el Gobierno, definió el 13 de julio de 2012 como «un drama nacional».El quid del problema español, lo que explica la excepcionalidad del comportamiento de la deuda nacional, se resume en tres factores cruciales. El PIB cayó en todos los países durante la crisis y no fue España el más damnificado. Pero en España la crisis fue mucho más destructora de empleo porque, entre otra treintena de factores concurrentes, ningún otro país -salvo Irlanda y Reino Unido- había confiado de forma tan imprudente la prosperidad nacional a la edificación y a la especulación inmobiliaria, agravado además con un apalancamiento desmesurado. El derrumbe de ese andamiaje inestable hundió el empleo, desplomó los ingresos fiscales y disparó los gastos del Estado en cobertura del paro.La amenaza del BCE de intervenir con artillería pesada en el mercado, la caída de tipos en Japón y en algunos países emergentes -lo que aumentó el apetito por deuda con mayor rentabilidad-, la tendencia a normalizar al alza el interés del bono alemán, la atenuación de las incertidumbres sobre la supervivencia del euro y otros factores ajenos contribuyeron a rebajar la tensión.Pero también fue decisiva la acumulativa mejora del sector exterior desde 2010 y que ha permitido obtener este año el primer superávit por cuenta corriente y, por tanto, capacidad de financiación con el exterior Y esto pone en evidencia que, en ausencia del tipo de cambio de una moneda propia, la prima de riesgo mide la solvencia no sólo del Estado sino la del conjunto de la economía. Y ésta está comprometida por una deuda externa de 1,8 billones, de la que el 85% es endeudamiento privado.


