Una respuesta urgente al grito desesperado de empresarios, hoteleros, comerciantes, y la presión del propio PP descartando, de momento, la solicitud de miles de ciudadanos que exigían con sus firmas que el Ejército limpiara Madrid
La alcaldesaAna Botellaha estado en el punto de mira de todos por su prolongada inacción en esta dura huelga de limpieza en las calles de Madrid, por mucho que la del PP quiera achacar y responsabilizar de la crisis a las empresas concesionarios de los servicios de limpieza y a los sindicatos, que no aceptan los despidos que éstas imponen para hacerse cargo de la gestión.La esposa deJosé María Aznarrecibió un duro revés internacional este verano cuando a comienzos de septiembre vio cómo Madrid hacía el ridículo en su tercera candidatura consecutiva para albergar unos Juegos Olímpicos. De la derrota salieron las ocultas carencias de la capital del reino y llovieron mil y una críticas a la gestión y la administración de la ciudad por parte del consistorio, regido por el PP desde hace más de 2 décadas.Pero la actual huelga de limpieza en Madrid ha supuesto el caos definitivo. Un caos que lo pagan hoteles, comercios y empresarios de la capital, que ven cómo la ciudad deja de ser un oasis y un paraíso para hacer negocios en España, viendo su imagen perjudicada en comparaciones evidentes, como con Barcelona.En concreto, incluso más que para el comercio, la desesperación es total entre el sector hotelero, que ve cómo al descenso del turismo tanto en términos cuantitativos como cualitativos va degradándose año tras año. Tras 9 días de huelga de basura, la situación es más que grave, tanto para la salud pública como para la imagen de Madrid, difícil de reparar en el futuro cercano.LaConfederación de Comercio de Madrid(COCEM) pidió la semana pasada a los huelguistas que respeten la ciudad, más allá de su derecho a huelga. Su presidente,Hilario Alfaro, declara que «las imágenes que estamos ofreciendo de nuestra ciudad son inadmisibles y, además, dañan a muchos sectores económicos que tienen que apoyarse en el turismo para poder subsistir».Por su parte,Jesús Gatell, presidente de la Comisión de Turismo de laConfederación de Empresarios de Madrid(Ceim), dijo que «el daño sería incuantificable si la huelga se prolongara. Puede ser tan nefasto como el efecto que tuvo la huelga de controladores y el cierre del espacio aéreo de España».Arturo Fernández, presidente de la Ceim, ha afirmado que se está buscando un diálogo entre la patronal y sindicatos: «Hay que defender los derechos de los trabajadores, pero también de los ciudadanos. Y esperemos que en breve se encuentre una solución. Estamos intentando y apoyando que se busque esa solución».En cuanto al sector hotelero, como decíamos, el daño es mayor. El presidente de laAsociación Empresarial Hotelera de Madrid(AEHM),Antonio Gil, dejó clara «la honda preocupación» del sector por «el daño a la imagen turística» de Madrid. Denunció también que el hecho de que un «reducido grupo de huelguistas» se dedica a romper y esparcir las bolsas de basura y a volcar los contenedores.También manifestó que deben ser «conscientes del daño» que se hace a la imagen turística y de «cómo afecta a las empresas del sector de las que dependen muchos miles de trabajadores madrileños». También pidió que, en el ejercicio de los servicios mínimos marcados, se haga «especial hincapié en las zonas más turísticas de Madrid» que son también las más frecuentadas por los madrileños.


