El reencuentro con la ubicación en la que nació la fiesta ha llenado de simbolismo momentos tan esperados como el de las cucañas, así como el de los refrescantes chapuzones por los que han optado cientos de personas.
Miles de laredanos han protagonizado una multitudinaria XXXV edición del Concurso de Marmita con motivo de la festividad de San Roque. El retorno de la celebración al puerto pesquero, tras ocho ediciones de exilio obligado por las obras de construcción de la nueva dársena, ha sido acogido con entusiasmo por más de dos centenares de cuadrillas que han ocupado toda la superficie libre del nuevo recinto pesquero. El reencuentro con la ubicación en la que nació la fiesta ha llenado de simbolismo momentos tan esperados como el de las cucañas, así como el de los refrescantes chapuzones por los que han optado cientos de personas como mejor manera de sacudirse el calor.El nuevo escenario ha mantenido intacto el atractivo de ingredientes de inequívoco sabor laredano como el concurso gastronómico. Un certamen en el que se han impuesto los integrantes de la cuadrilla “Morru Fino”, que han recibido el trofeo de manos del alcalde, Ángel Vega, por delante del “Panelu Villa” y del Tahití”. El cuarto puesto ha sido para “Los Gumblis”, por delante de “Los Happy Metals”, “Los Chiquiteros”, “Los Conan”, la Residencia de Mayores”, “Los Pinchas”, “Formas” y “Los Farruquitos” que han cerrado el cuadro de honor con su undécimo puesto. En el certamen del guiso libre de bonito, patrocinado por la Joyería Onix, la victoria ha sido para “Los de la Campa”, seguidos de “La Cuesta del Infierno” y de “Allá va un turbón” y “Panelu Villa” que han empatado en el tercer puesto.El Ayuntamiento de Laredo ha realizado un importante despliegue, coordinado desde el área de Turismo y Festejos en estrecha colaboración con la concejalía del Mundo de la Mar, para hacer posible este cambio de ubicación. El operativo ha contado con la complicidad de la propia Cofradía de Pescadores de San Martín, que han puesto a disposición de los organizadores el recinto, así como hielo para todos los participantes y la lonja en la que se ha oficiado la tradicional misa de San Roque, co-patrono de la villa pejina.Desde primeras horas de la mañana las inmediaciones del puerto se han visto inundadas de cuadrillas pertrechadas de neveras, barbacoas, cenadores, sillas, mesas, toldos en una sincronizada y colorista puesta a punto de sus respectivas parcelas. La novedad del lugar ha dado pie a pequeños inconvenientes que se han subsanado sin mayor novedad gracias al buen ambiente reinante entre todos los asistentes.Cucañas y suelta de patosPasado el mediodía el aroma a los manjares contenidos en espléndidas cazuelas ha abierto el apetito a cuantos curiosos se han acercado por el lugar y se han visto obsequiados con la habitual generosidad de los grupos participantes. La degustación de tan sabrosos guisos ha dado pie a una animada sobremesa que sólo se ha interrumpido cuando Antuán, animador incombustible de toda la jornada, ha anunciado la arribada del decisivo momento de entregar los premios.A partir de ahí, ya entrada la tarde, se ha dado paso a una parte del programa festivo inusual respecto a las últimas ediciones. La suelta de patos de plástico y, sobre todo, las tradicionales cucañas (palo engrasado colocado de manera horizontal sobre la superficie del agua que en su extremo tiene una bandera a modo de premio para quien consigue llegar a ella) han propiciado escenas de gran plasticidad, con los muchachos desafiando al equilibrio mientras cientos de personas seguían su exhibición sin perder detalle.La música y la quema de una pequeña colección pirotécnica han servido para poner el broche a una jornada inolvidable en el que la Marmita de Laredo ha retornado por la puerta grande al escenario que le vio nacer 35 años atrás.


