Agustín Vaquero
Para los que lo desconocen, el alcorque se llama al hoyo que se realiza al pie del árbol en las aceras para retener así el agua de lluvia ó de riego para su mantenimiento. Actualmente vemos que en nuetra ciudad los alcorques se rellenan de tierra hasta el nivel delasacerassin que se utilice parael fin previsto. Esto motiva que con el paso del tiempo y al crecer los árboles, sobre todo los de gran porte, las raíces acaben expulsando las tapas del alcorque con riesgo de accidente para los viandantes. La muestra de ello son loscuatro arboles “Liquidambers” plantados en la Plaza de los Remedios. Esto ocurre también con los “Ginkgos” plantados con alcorques en la calle Calvo Sotelo que, por otra parte, producen unos frutos pestilentes.
Esto se volverá a repetir con los gigantes “Tilos” recién plantados en laPlaza delObispo Eguino y Trecu,pero continuamos esperandoque se transplantena otro lugar másadecuado yasídefender nuestro patrimonio cultural.
No cabe la menor duda que los árbolesde gran porte de bosquesno deben plantarseen las aceras.



