Es otro síntoma más del distanciamiento de Díaz con Podemos. Nunca fue miembro del partido entonces dirigido por Pablo Iglesias, y ahora, cada día que pasa, se encuentra más distanciada de él.
CuandoPablo Iglesiasdesignó aYolanda Díazcomo la ‘jefa’ de coordinación deUnidas Podemosen el seno del Gobierno, la ministra gallega ya sabía que llegarían momentos como éste.
Laguerra de Ucraniaha generado una nueva controversia entre socios de Ejecutivo con motivo del envío de armas a ese país, invadido por Rusia, y las palabras mayores pronunciadas porIone Belarra, secretaria general de Podemos, levantó ampollas.
Sin que fueran públicas, hubo conversaciones internas entre PSOE y Unidas Podemos pararebajar la tensión, y los socialistas pidieron a sus socios morados que moderara el tono de sus críticas.
Cuando Belarra dijo aquello de los «partidos de la guerra», para diferenciar a los pacifistas de los que consideraba beligerantes, todos miraron al PSOE, pero desde Podemos rectificaron inmediatamente, el mismo lunes, un día después de las palabras de su jefa. Sin embargo, la ministra de Derechos Sociales no ha vuelto a dar la cara en público, y fueron sus portavoces, como Isa Serra, quienes dieron explicaciones.
Latensión existe, de nuevo, como en otras anteriores ocasiones, normalmente por motivos de medidas económicas y sociales, y Yolanda Díaz ha tenido que intervenir y ponerse seria.
Según revela la ‘SER’, la vicepresidenta segunda, Díaz, reunió el lunes a los ministros de Unidas Podemos y sus secretarios de Estado, para poner paz en la coalición de Gobierno y pedir que se rebajaran las críticas.
Al parecer, el mismo domingo por la tarde Díaz habló con Belarra para mediar, ya que horas antes había dicho aquello de los «partidos de la guerra», incluyendo al PSOE.Irene Monterotambién insistió en esa idea.
Seguramente Díaz había recibido antes una llamada de algún socio del PSOE, puede queAdriana Lastrao algún cargo cercano.Pedro Sáncheztampoco habría sido ajeno a esta polémica.
El caso es que el ala morada del Gobierno está dividida. Los ministrosAlberto GarzónyJoan Subirats, el primero líder de IU y el segundo, representante de la cuota en el Gobierno de los ‘comunes’ de Ada Colau, el ‘Podemos catalán’, cerraron filas con Sánchez. Además recordaron que, a favor o en contra, el caso es que el presidente del Gobierno es quien tiene toda potestad para llevar la política exterior.
Es otro síntoma más deldistanciamiento de Díaz con Podemos. Nunca fue miembro del partido entonces dirigido por Pablo Iglesias, y ahora, cada día que pasa, se encuentra más distanciada de él. Que Belarra haya impuesto una línea aún más dura en su estilo y forma de ser, no ayuda, y en la búsqueda de formar unnuevo partido de izquierdas, a modo de gran plataforma electoral para 2023, está claro que no contará con el ‘aparatik’ de Podemos. Intentará seducir a algunos de sus miembros, pero preferirá, si es que se decide a dar el paso, a trabajar con una formación creada desde cero.
Cuenta, en principio, con el compromiso de IU de escuchar sus propuestas. Puede queMás País, Compromís y Catalunya En Comúpongan atención y escuchen ideas, pero difícilmente Podemos, este Podemos, pueda entrar a forma parte de esa teórica nueva coalición izquierdista.


