Hay una batalla electoral que empieza a dibujarse en Santander de cara a las próximas elecciones municipales y que, aunque todavía queda aproximadamente un año para acudir a las urnas, merece ser observada con atención: la posibilidad de que VOX adelante al PSOE y se convierta en la segunda fuerza política del Ayuntamiento.
Hoy nadie puede afirmar que vaya a suceder. No existe ninguna encuesta que permita dar ese resultado por hecho y sería poco riguroso vender una proyección como si fuera una fotografía electoral. Pero los datos sí permiten plantear seriamente esa posibilidad.
En las elecciones municipales de 2023, el Partido Popular obtuvo 37.773 votos, el 43,40% del total, y consiguió 14 concejales. El PSOE fue segundo con 18.141 votos, el 20,84%, y seis concejales. VOX logró 10.621 votos, un 12,20%, y tres representantes. La diferencia entre socialistas y VOX fue entonces de 7.520 votos y 8,64 puntos.
Sobre el papel, parece una distancia considerable. Sin embargo, hay un dato que conviene no perder de vista: en 2019 VOX apenas había obtenido 4.603 votos y un 5,44%, consiguiendo un único concejal. En una sola legislatura pasó del 5,44% al 12,20%, más que duplicando su porcentaje de voto y triplicando su representación municipal.
Ahora queda aproximadamente un año para comprobar si aquella tendencia puede tener continuidad.
Y ahí es donde aparece la posibilidad del sorpasso.
VOX no necesita convertirse en la primera fuerza política de Santander para conseguirlo. Necesita crecer varios puntos respecto a 2023 y, al mismo tiempo, que el PSOE pierda parte del respaldo que obtuvo entonces. Si VOX consiguiera situarse en una franja cercana al 16-18% y el PSOE se moviera alrededor del 17-19%, la segunda posición quedaría completamente abierta.
Un escenario en el que VOX alcanzara el 17% y el PSOE se quedara en el 17,5% convertiría la segunda posición en una batalla prácticamente al límite. Si VOX llegara al 18% y el PSOE descendiera al 16-17%, el sorpasso dejaría de ser una hipótesis remota para convertirse en una posibilidad muy real.
Y aquí entra en juego algo fundamental: las municipales no son una repetición automática de las elecciones generales. El votante decide también en función de lo que ocurre en su ciudad, de la oposición municipal, de los problemas de los barrios y de cuestiones como la seguridad, la limpieza, los impuestos, la movilidad o la gestión del Ayuntamiento.
VOX tiene ahora un año para intentar transformar sus tres concejales en una posición mucho más fuerte. Su reto será conseguir que una parte del electorado que en 2023 optó por otras fuerzas, o directamente se quedó en casa, vea en la candidatura de VOX una alternativa suficiente para disputar al PSOE la segunda plaza.
El PSOE, por su parte, tiene una posición que defender. Sus seis concejales y su 20,84% de 2023 constituyen un suelo importante, pero también un techo que puede empezar a cuestionarse si una parte de su electorado se desmoviliza o cambia de opción.
El PRC también tendrá un papel relevante. En 2023 consiguió 9.621 votos, el 11,05%, y tres concejales. Si mantiene ese nivel de apoyo, la fragmentación del voto puede dificultar el ascenso de VOX. Pero si pierde terreno, el movimiento de esos votantes puede ser decisivo en una pelea en la que unos pocos miles de papeletas podrían separar al segundo del tercero.
El PP juega, mientras tanto, en otra dimensión. Sus 37.773 votos y su 43,40% en 2023 le permitieron conseguir la mayoría absoluta. Por eso, salvo que se produzca un vuelco considerable, la verdadera batalla puede estar por debajo de la alcaldía.
Y ahí Santander puede encontrarse ante un escenario nuevo.
El PSOE parte con ventaja, pero ya no parece prudente dar por descontada su segunda posición. VOX parte ocho puntos y medio por detrás, pero también demostró en 2023 que puede crecer rápidamente: pasó del 5,44% al 12,20% en cuatro años y de un concejal a tres.
Ahora solo queda un año.
Para alcanzar al PSOE necesitaría dar un nuevo salto, probablemente hasta el entorno del 17-18%. No es sencillo, pero tampoco resulta imposible si consigue aumentar su voto mientras el PSOE retrocede.
No es una encuesta. No es una predicción. Es un escenario construido a partir de los resultados que ya conocemos.
Y quizá lo más significativo sea precisamente eso: hace unos años hablar de VOX como posible segunda fuerza de Santander habría parecido una hipótesis poco probable. Hoy, a menos de un año de las elecciones municipales, ya es una posibilidad que los propios números obligan a tener encima de la mesa.
La respuesta, como siempre, la tendrán las urnas en mayo de 2027.




