No se han producido retenciones, ni siquiera tráfico denso, tras tres meses con los límites interprovinciales cerrados por el estado de alarma de la crisis de coronavirus
HOY, SÁBADO, la autovía A-8 que une a Cantabria con el País Vasco comenzará a recuperar la normalidad en la tradicional movilidad ente las dos comunidades vecinas. Se espera que muchos vascos viajen a lo largo del día hacia Cantabria en lo que será un día de buenas temperaturas.
Este flujo habitual comenzò ayer cuando varios miles de vascos, sobre todo vizcainos, que cuentan con segunda residencia en poblaciones costeras de Cantabria, aprovecharon el día para desplazarse a nuestra comunidad, como ocurría los viernes antes del estado de alarma, jornadas en las que, sobre todo con buen tiempo y ante el fin de semana, la A-8 registraba una alta densidad de tráfico.
A lo largo de la mañana de hoy, sábado, la circulación ha sido fluída en la autovía A-8, sin que se registren de momento retenciones, ni siquiera tráfico denso, en la segunda jornada de movilidad entre Cantabria y País Vasco tras tres meses con los límites interprovinciales cerrados por el estado de alarma de la crisis de coronavirus.
La recuperación de la circulación entre las dos autonomías comenzó a las 00.00 horas de este viernes, tras dar por finalizada la fase 3 de la desescalada y levantar ambas comunidades el estado de alarma por la pandemia delcoronavirus.
DISPOSITIVO DESDE EL VIERNES.
El dispositivo comenzó este viernes por la tarde y continúa hoy sábado por la mañana, en la A-8 desde el límite con el País Vasco hacia Santander, sin que de momento se hayan registrado retenciones ni ayer por la tarde ni hasta ahora.
Tras permitirse de nuevo la movilidad sin restricciones entre Cantabria y Vizcaya, la autopista ha registrado durante toda esta tarde, al menos hasta las 19.00 horas, un tráfico «fluido y sin retenciones», según las fuentes del departamento de Seguridad, si bien por la mañana se han registrado atascos de hasta siete kilómetros que han tenido lugar entre las localidades cántabras de Colindres y Laredo, en sentido Santander, solo unas horas después de que Cantabria y el País Vasco hayan abierto la movilidad esta mañana.
La recuperación de la circulación entre las dos autonomías comenzó a las 00.00 horas, tras dar por finalizada la fase 3 y el estado de alarma, y a las 9.25 horas de hoy se han producido las primeras retenciones que solo media hora después alcanzan los siete kilómetros.
En concreto, se han producido retenciones desde el kilómetro 174 en Colindres hasta el 167 en Laredo en sentido Santander.
Fuentes consultadas señalan que este primer día de movilidad entre Cantabria y el País Vasco se han podido registrar unos 40.000 desplazamientos, tras entrar en la nueva normalidad.
ACTO MATINAL PROTOCOLARIO
El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y el lehendakari del Gobierno vasco, Íñigo Urkullu, han realizado hoyun llamamiento a la responsabilidad ciudadanay al cumplimiento de las normas de seguridad para evitar la transmisión del coronavirus, precisamente el día en que ambas comunidades autónomas entran en la denominada nueva normalidad y retoman la movilidad entre ellas.
Horas despuésdehaberdecretado el final del estado de alarma ensus respectivosterritorios, en vigor desde esta medianoche y dos días antes que en el conjunto de España,Revilla y Urkullu hanmantenido un encuentro en un lugar próximo a la frontera entre Cantabria y País Vasco, concretamente en la senda verde de Kobaron (Muskiz), con lavistade Castro Urdiales al fondo, paraenviar un mensaje conjunto en dos direcciones: en primer lugar, una petición de prudencia tanto a los cántabros como a los vascos que semuevande un territorio a otro a partir de hoy y, en segundo lugar,trasladar alconjunto del paísla imagen de doscomunidadesque estánpreparadas para pasar página y reactivar la economía.
“Tenemos que ser responsables. Nos ha costado mucho llegar aquí, ha costado mucho dolor, ha costado mucho dinero, la economía se nos ha deteriorado y tenemos que recuperarla. No podemos volver a recaer y, para no recaer, tenemos que ser cumplidores de las normas”,ha enfatizado Revilla.
A su juicio,“el mejor antiviralposible somos nosotros mismos” y, aunque considera que en líneas generales el comportamiento de la mayoría está siendosensato, ha advertido de sanciones importantes para quienes incumplanlas reglas, a quienes también ha tachado de “insolidarios”.
Más allá de adelantar un par de días el paso a la nueva normalidad,el presidente cántabroha destacado el componente simbólico del encuentro de hoy entre dos comunidades “hermanas” y con muchos vínculos afectivos en común:“Es difícil encontrar dos territorios de mayor flujo comercial y humano”, haafirmado.
Sobre la situación sanitaria, hareseñadoque ambos sistemas de saludhan respondido“muy bien”ante lacrisis, con independencia del “alarmismo” que se ha generado en la última semana en torno a unos brotes “puntuales y perfectamente aislados” en algunos hospitales vascos.
Para Revilla, “la evolución en Euskadi y Cantabria ha sido extraordinaria”y la pandemia se encuentra en estos momentos en unos “niveles soportables”,si bien hainsistido en la necesidad de aprender a convivir con el virus hasta que aparezca una vacuna, así como dedinamizar la economía para evitar que el daño social sea aún mayor que el sanitario.
Por otro lado, el jefe del Ejecutivo cántabro ha resaltado la buena sintoníainstitucionalque mantiene con el lehendakarivascoy que se ha “acrecentado” en los últimos meses a raíz de lassucesivasreuniones de laConferencia dePresidentes,14 en total,donde ambos han defendidoposturas comunes en relaciónal proceso de desescalada o la continuidad de la actividad de la industria siderúrgica, entre otros ejemplos.
“Entre nosotros hay una relación de siglos de colaboración, a veces de etapas duras donde no nos entendíamos. Sin embargo, hace tiempo que yo vengo luchando, y creo que lo hemos conseguido, para encontrar una afinidad de estos dos territorios que nos ayude a planteamientos comunes en defensa de nuestras gentes”, haaseverado.
La misma opinión tiene Urkullu, que ha agradecido aMiguel ÁngelRevilla la colaboración entredos Gobiernos que comparten los mismos “desvelos”y ha ahondado en el llamamiento a la concienciación de cántabros y vascosen la nueva etapa que ahora comienza.“Tiene que estar en la conciencia de cada uno que preservemos lo que ha sido un esfuerzomuy importanteenestaetapa anterior para que intentemos quenose repitan los efectos de un virus que sigue estando entre nosotros”, ha apuntado.
Finalmente,el lehendakariha asegurado que “Euskadiestará abierta a la receptividad de cántabras y cántabros” yhaconcluido su intervención con un”deseo ferviente para que todas y todoslos cántabrostambiénvayan evolucionado positivamenteyque los vascos y las vascas que vayan a Cantabria cumplan con todos los requisitosy medidas”.
INTERCAMBIO DE REGALOS
El resultado final de ese trabajo compartido se plasmó ayer en un punto intermedio de Muskiz que conecta con la vía verde del Piquillo (Ontón) con un encuentro en el que ambos mandatarios incluso se intercambiaron obsequios en señal de buena voluntad. Urkullu, un libro escrito por Kirmen Uribe sobre historia vasca, y Revilla dos volúmenes:Monte Castillo: La montaña sagraday una reproducción delBeato de Fernando I y doña Sancha.
Esta vez no hubo cortes de cinta -pero sí las tradicionales anchoas del presidente cántabro- que pudieran distraer la atención de lo realmente importante: recordar a toda la ciudadanía, sea de donde sea y esté donde esté,la importancia de cumplir con las normas de seguridad y sanitarias. «Ha costado mucho dolor y dinero llegar aquí y no podemos recaer. Hay que hacer un llamamiento a la cordura», enfatizaba Miguel Ángel Revilla durante su intervención ante una improvisada barricada de micros. Tanto él como Urkullu apelaron una vez más a la necesidad de mantener la distancia social (ahora de metro y medio) y al uso de mascarilla e hidrogeles. «Estamos en el mismo barco, seamos responsables», sentenció el presidente de Cantabria.



