La tractorada de ganaderos en Santander celebrada este jueves ha dejado una jornada de máxima tensión en el centro de la capital cántabra. Los manifestantes mantuvieron un duro enfrentamiento con el delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, a las puertas de la Delegación del Gobierno, donde llegaron a introducir el cadáver de un carnero atacado por el lobo como símbolo del abandono que, denuncian, sufre el sector primario.
La movilización de los ganaderos de Cantabria comenzó frente al Parlamento regional, en la calle Alta, y continuó hasta la Delegación del Gobierno en la calle Calvo Sotelo. A su llegada, el ambiente se caldeó cuando la Policía trató de impedir que uno de los tractores accediera a la acera. El vehículo portaba una pancarta y un muñeco de un lobo colgado con una soga, lo que provocó empujones, insultos y momentos de gran tensión antes de que finalmente se autorizara el acceso.
Ante la presión de los manifestantes, Casares bajó a la entrada del edificio para dirigirse a los ganaderos con un megáfono. Reconoció que el sector es “esencial” y que muchas de sus reivindicaciones son “justas”, comprometiéndose a trasladarlas al Ministerio de Agricultura, aunque advirtió de que no todas dependen del Gobierno de España.
Sus palabras no convencieron al sector, que le reprochó el doble discurso del PSOE, al asegurar comprensión hacia el campo mientras apoya el acuerdo con Mercosur, una decisión que los ganaderos consideran una amenaza directa para la ganadería española por la competencia de productos de terceros países sin las mismas exigencias.
Durante el encuentro, varios manifestantes cargaron el cadáver del carnero muerto tras un ataque del lobo y lo depositaron a los pies del delegado, ya en el interior del edificio, mientras se escuchaban reproches como “este es el día a día del ganadero” o “sois responsables de esto”.
Tras la reunión, Casares aseguró que trasladará las reivindicaciones a Madrid. Desde el sector ganadero, sin embargo, advierten de que las movilizaciones continuarán si no hay cambios reales y acusan al PSOE de querer engañar a los españoles, prometiendo proteger al campo mientras mantiene políticas que, denuncian, lo perjudican.






