La asamblea del PSOE en Torrelavega celebrada este lunes ha marcado el inicio oficial de una batalla interna que llevaba meses gestándose. El pulso entre José Luis Urraca y Agustín Molleda por encabezar la candidatura municipal en 2027 ya es abierto, público y sin disimulos.
Urraca decidió dar un paso al frente y romper el silencio con un discurso duro, cargado de reproches no solo hacia su rival directo, sino también hacia la dirección regional liderada por Pedro Casares, a quien señala implícitamente por respaldar el desembarco de Molleda en la ciudad.
Sin mencionar nombres de forma explícita, el secretario general socialista en Torrelavega dibujó un escenario de degradación interna: “no todo vale en política”, advirtió, en una intervención en la que apeló a la ética y a los militantes que “saben distinguir lo lícito de lo ilícito”. Un mensaje directo que apunta a los episodios que arrastra Molleda de su etapa como alcalde en Cartes.
Entre ellos, la adjudicación de plazas públicas en un proceso en el que participó pese a estar afectado directamente, o la polémica autorización de obras en suelo protegido vinculadas a su entorno familiar. Cuestiones que, lejos de apagarse, siguen pesando en la interna socialista.
Afiliaciones masivas y sospechas
Pero el conflicto va más allá de los nombres. Urraca puso el foco en el crecimiento acelerado del censo de militantes en Torrelavega, que ha pasado de 272 a más de 400 afiliados en apenas unos meses. Un aumento especialmente llamativo en las Juventudes Socialistas, donde el número de inscritos se ha disparado.
El dirigente denunció una “diáspora” de afiliados desde agrupaciones cercanas como Cartes o Reocín, algunas prácticamente desmanteladas tras estos movimientos. Unas maniobras que alimentan las sospechas sobre un posible intento de condicionar unas primarias que aún ni siquiera tienen fecha.
La polémica se agrava con la reincorporación de Lorena Pérez, condenada por malversación y falsedad documental, cuya afiliación ha sido tramitada desde instancias superiores del partido. Un hecho que Urraca dejó caer como ejemplo del rumbo que está tomando la organización.
Cartes, menores y fractura política
El enfrentamiento también tiene un trasfondo ideológico. Urraca cargó contra la actuación del Ayuntamiento de Cartes en la polémica del centro de menores, denunciando una gestión que, a su juicio, generó un clima de hostilidad sin precedentes en Cantabria.
Sin citarlo directamente, el mensaje vuelve a apuntar a la influencia de Molleda, evidenciando que la disputa no es solo por el liderazgo, sino también por el modelo político que debe representar el PSOE en la comarca del Besaya.
Primarias o dedazo
En medio de este escenario, el miembro del Comité Federal Otto Oyarbide lanzó una propuesta que refleja la gravedad de la situación: primarias abiertas a la ciudadanía para tratar de legitimar el proceso. Incluso dejó sobre la mesa una opción más drástica: que Ferraz intervenga y designe directamente al candidato si no hay acuerdo.
Lo que quedó claro en la asamblea es que la unidad es hoy una quimera. El PSOE de Torrelavega entra en una fase de confrontación interna donde las acusaciones, las maniobras orgánicas y la lucha por el control del partido marcarán los próximos meses. La carrera hacia 2027 ya ha empezado, y lo ha hecho con el partido dividido en dos.






