Determinar cómo y por qué murió la cría de «Tola» se había convertido, desde que se conoció el fatal destino del esbardo, en la preocupación de la Fundación Oso, la entidad que se encarga del cuidado de la osa y hermana Paca.
«Tola» no mató a su primer esbardo. La cría, una hembra, nació muerta y presentaba malformaciones cerebrales «incompatibles» con la vida, según el informe de la necropsia desvelado ayer en la Junta por la consejera de Agroganadería, María Jesús Álvarez, que ha sido comentado por La Nueva España. El estudio, elaborado por el catedrático de Histología y Anatomía Patológica Juan Francisco García Marín, de la Facultad de Veterinaria de León, determina que la osezna presentaba «cráneo bífido leve y anencefalia» -ausencia de cerebro y cráneo-, malformaciones que se producen en los primeros estadios del desarrollo embrionario. Esta circunstancia, apunta el informe del catedrático, puede estar relacionada «con la edad avanzada de la osa madre, 24 años». La osezna muerta pesaba 327 gramos.
Determinar cómo y por qué murió la primera cría de «Tola» se había convertido, desde que se conoció el fatal destino del esbardo, en la principal preocupación de la Fundación Oso Asturias (FOA), la entidad que se encarga del cuidado de la osa y de su hermana «Paca». Aunque, en un primer momento, se pensó que la osezna hallada en el encame el pasado 24 de enero había muerto aplastada por su madre tras nacer, el informe de la necropsia demuestra que, en realidad, fueron las malformaciones presentes en la cría las que hicieron imposible su supervivencia.
A pesar de que esta especie tiene capacidad reproductora hasta su muerte, la osa «Tola», de 23 años, había sido calificada ya como «osa geriátrica». De ahí la sorpresa por su alumbramiento, con el que ya no se contaba y del que la FOA reconoció no tener noticias, aunque, según el presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), Roberto Hartasánchez, podría haberse detectado la preñez de «Tola» con «un análisis de sus heces». Según el informe de la necropsia, haber sabido que la osa esperaba una cría no habría evitado la pérdida del esbardo.
Aunque se desconoce la causa concreta de la malformación que presentaba el cadáver de la osezna, el catedrático responsable del estudio apunta a que puede estar relacionada con la edad avanzada de la osa madre. Según el informe, «el alojamiento de la osa madre en condiciones controladas, así como la ausencia de otras alteraciones y lesiones, hace poco probable que la causa de esta malformación se asocie con tóxicos teratogénicos -capaces de causar un defecto congénito-, hipervitaminosis A e infecciones víricas».
Las circunstancias que rodearon la muerte de la primera cría de «Tola» llegaron al debate plenario en la Junta por una pregunta de la diputada del PP Victoria Delgado a la Consejera. Según la diputada popular, los responsables de la FOA -y principalmente su presidente, Carlos Zapico- habrían descuidado a las osas, ya que desconocían la preñez de la osa madre y hallaron muerta a la cría. Ése fue el momento en que la Consejera desveló el informe de la necropsia, que exculpaba a los responsables del cuidado de «Tola» de la muerte del esbardo. «Acaba de quedar totalmente desacreditada», sentenció Álvarez.
Justo antes de debatir sobre lo ocurrido en el cercado donde viven las osas, Victoria Delgado había preguntado a la consejera de Fomento, Belén Fernández, por el importe de los daños y los perjuicios producidos por el vertido de fuel de la central térmica de Aboño el verano pasado. Fernández respondió que, aunque las consecuencias del vertido eran difíciles de cuantificar, hasta el momento los daños reparados sumaban ya más de dos millones de euros.



