Será la primera final española desde 2002, cuando Albert Costa se impuso ante Juan Carlos Ferrero, y la tercera de la historia, tras la de 1998, con victoria de Carlos Moyá sobre Alex Corretja, y la de 1994, donde Sergi Brugera se impuso ante Alberto Bera
Los finalistas al trofeo delRoland Garrosya tienen nombre y apellidos. Tras el triunfo de David Ferrer a Jo-Wilfried Tsonga, el alicantino disputará este domingo la final del torneo parisino contra el 7 veces campeón Rafael Nadal.La victoria de Ferrer ante el tenista francés asegura un vencedor español en el torneo parisino después de que Nadal haya logrado una victoria épica ante el serbio Novak Djokovic. Ferrer, que logra así alcanzar su primera final de un Grand Slam, se ha impuesto por 6-1, 7-6 y 6-2 con una facilidad impensable en dos horas y cuatro minutos.
Será la primera final española desde 2002, cuando Albert Costa se impuso ante Juan Carlos Ferrero, y la tercera de la historia, tras la de 1998, con victoria de Carlos Moyá sobre Alex Corretja, y la de 1994, donde Sergi Brugera se impuso ante Alberto Berasategui.
Ferrer ha asegurado que se trata del máximo hito de su carrera deportiva. «Me siento muy bien. Estoy muy contento. Estar en la final de Roland Garros es un sueño. Es lo más importante de mi vida», ha declarado el de Jávea en pista.
«Es en un momento muy bueno. Soy más mayor pero también tengo más experiencia», añadió el de Jávea, de 31 años, que ha accedido a la final sin perder un set en todo el torneo. «No estoy cansado y eso es muy importante para jugar la final contra Rafael Nadal porque tendré que estar al cien por cien», concluyó el español.
De cara a la final, la estadística dice que Ferrer lo tendrá muy complicado contra Nadal, puesto que el heptacampeón de roland garris atesora un parcial de 19 victorias y 4 derrotas contra el alicantino, que inclinó por última vez al manacorí en los cuartos de final del Abierto de Australia de 2011.
El príncipe Felipe asistirá este domingo a la final para apoyar a los tenistas españoles.
GRAN PARTIDO DE NADAL FRENTE AL SERBIO
Rafa Nadal disputará el domingo la final de Roland Garros. El mallorquín buscará su octavo título sobre la tierra batida de París ante David Ferrer o ante Jo-Wilfred Tsonga. Ambos tenistas aún deben disputar su semifinal. Nadal ganó la suya en cinco sets ante Novak Djokovic en un partido maratoniano, casi eterno, muy competido, que duró más de cuatro horas y media. Derrotó al serbio por 6-4, 3-6, 6-1, 6-7(3), 9-7. Con este triunfo, el mallorquín sumó su victoria 58 en Roland Garros, con lo que igualó el récord del argentino Guillermo Vilas en tierra. «Es muy especial para mí, quiero felicitar a Novak, un muy buen campeón, él va a ganar aquí en Roland Garros un año», dijo el número cuatro del mundo tras la heroica victoria. La semifinal entre Nadal y Djokovic llegaba con dudas acerca de qué prevalecería: ¿la jerarquía de un siete veces campeón del torneo? ¿el predominio en los últimos tiempos de Djokovic sobre Nadal, con ocho victorias en 11 partidos? Durante cuatro horas y 37 minutos el partido no dio respuesta, pero finalmente, y pese a una ventaja de 4-2 en el quinto set, dejó sin premio al serbio, que había preparado el año con la mira puesta en París, el único de los cuatro grandes torneos que no lo tuvo nunca como campeón. El resultado impacta de lleno en el resto de la temporada, porque sitúa a Nadal en ventaja no ya de puntos, sino también psicológica con el serbio en la lucha por el número uno del mundo. El sol, el calor y el viento marcaron una semifinal de tono veraniego tras una primera semana invernal en Roland Garros. Nadal tuvo sus dificultades en el inicio, pero a partir del quinto juego comenzó a soltar su derecha y a mover de lado a lado a su rival a puro latigazo. Dos derechas le dieron la rotura de saque sobre Djokovic para adelantarse 4-3. Poco después, con un primer servicio a 186 kilómetros por hora -no excesivamente potente, pero sí bien colocado- se llevó el parcial por 6-4. La derecha, termómetro de su nivel de juego, le funcionaba a Nadal casi como en sus mejores momentos. Tanto, que el primer punto del segundo set lo vio lanzar una derecha paralela a la carrera, un punto ganador cuando todo parecía perdido. Ese golpe marcó la carrera del español, que desde su regreso tras siete meses de ausencia por lesión había prácticamente dejado de pegarlo. El juez de silla, el francés Pascal Maria, le puso un warning (advertencia) a Nadal por demorar su saque en el cuarto juego del set, que parecía irse también a las manos del español, porque Djokovic, furioso, hizo gestos de frustración a su grupo en la tribuna y le dio un fuerte raquetazo a su bolso tras perder otra vez el servicio y quedar 3-2 abajo. Pero entonces Nadal falló una derecha, sufrió una llamativa desconexión, la frustración de Djokovic mutó en euforia y, con una derecha paralela y casi en un abrir y cerrar de ojos, el serbio se llevó el segundo set por 6-3. Ya en el tercero, un revés de Djokovic pareció dar en el borde exterior de la línea, pero Nadal se acercó a marcar que la pelota era mala. El juez le dio la razón y el serbio le preguntó que si estaba seguro. Frustrado por la decisión, el número uno elevó los brazos agradeciendo los silbidos de una parte del público. Con Nadal adelante ya por 3-0, el serbio se fue al vestuario, pero a su regreso nada cambió. Incluso estuvo dos veces a punto de perder el parcial por 6-0, algo que no se había dado nunca antes en los 34 enfrentamientos entre ambos. Pascal Maria le quitó un punto a Nadal por perder tiempo cuando sacaba 5-1 y 40-0, pero eso no desconcentró al español, que se llevó el parcial. Juego a juego, el cuarto set llegó a un 3-3, y Nadal tuvo dos pelotas de break. Perdió la primera, pero en la segunda Djokovic enganchó una derecha para convertirla en home-run. Con mirada fiera, el serbio apretó el puño al recuperar el break cuatro minutos después, pero volvió a perder el saque dos juegos más tarde. A esa altura el partido ya no tenía lógica: Nadal volvió a perder su saque pese a haber tenido un 6-5 y 30-15 y todo desembocó en un tie break mientras Djokovic se golpeaba el pecho con el puño. Un pecho más henchido aún al llevarse el tie break por 7-3 con un pesado derechazo cruzado que Nadal no pudo controlar en la red. La final de Roland Garros seguía en el aire. Quinto set. Todo era posible. Nadal falló una derecha en el primer punto y enseguida cometió una doble falta. Djokovic conectó un resto paralelo de derecha y momentos después quebraba el saque de su adversario. Nadal no pudo aprovechar un break point a continuación y Djokovic se adelantó 2-0, y luego 4-2. El español enganchó groseramente una derecha, con break point sobre el serbio, pero entonces llegó un momento insólito: Djokovic acarició una pelota para rematar con suavidad, pero perdió el equilibrio, tocó la red y se apoyó con la raqueta del otro lado. El juez de silla le quitó el punto. Nadal, que había apuntado su índice al serbio reclamando la sanción, no aprovechó tampoco esa oportunidad. No importó, porque el serbio se encargó de fallar un revés y darle el quiebre en el tercer break point. Con dos sets para cada uno y 4-4 la tensión era física en el Philippe Chatrier. Ni hablar de con 5-5, 6-6 y 7-7, con las cinco horas y 53 minutos de la final de Australia 2012 en el recuerdo de muchos. Pero el tenis no incluye el empate como opción, y en el final, con un tiro largo de Djokovic, Nadal hizo, quizás como nunca, lo de siempre: ganar en Roland Garros.



