LA PROHIBICIÓN se respetó en las playas de los municipios costeros que organizaron controles para evitar la celebración
CON LA PROHIBICIÓN de los municipios más emblemáticos de Cantabria en cuanto a la celebración de las tradicionales hogueras de la noche de San Juan, que ya en sus comunicados anunciaban el cierre de las playas, nuestra Comunidad celebró la noche más atípica y descafeinada con el cierre de los espacios más emblemáticos.
Se puede afirmar que no existieron hogueras en espacios públicos ya que la mayoría de ellas se han prendido «a puerta cerrada», algunas previa autorización, ante la prohibición de hacerlas en espacios públicos. Otras se han celebrado sin mucha organización con el fin de no perder una tradición. Todo para celebrar contra viento y marea una víspera de San Juan en el que, por una vez, las llamas no fueron las grandes protagonistas.
La tónica general fue tal y como se había anunciado: playas cerradas y con vigilancia policial para impedir que nadie se saltara la prohibición. Esta es la foto de una noche que nada tuvo que ver con la que ofrece cada año en una celebración que se ha convertido en una de sus señas de identidad.
Es habitual que otros años la fiesta comenzara ya la madrugada anterior, con grupos ocupando su espacio en la arena para guardar el sitio de cara a la noche siguiente y con el objetivo de acarrear madera para abrir el fuego.
En esta ocasión, no ha sido asi porque toda la fiesta se ha reservado a hogueras esporádicas, organizadas por jovenes, en propiedades particulares, dificilmente controlables.



