Francisco abogó por un mayor papel de la mujer en la Iglesia, pero rechazó que puedan acceder al sacerdocio al señalar que sobre ese tema «la Iglesia ha hablado y ha dicho no». «Esa puerta está cerrada», aseguró.
El Papa respondió ayer a las preguntas que le realizaron los periodistas en el vuelo de regreso a Roma desde Río de Janeiro, donde presidió la Jornada Mundial de la Juventud. Francisco dijo que hay que distinguir entre ser gay y hacer lobi. Al respecto, subrayó: «si una persona es gay y busca al Señor con buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarle?». Explicó que el catecismo católico «enseña que las personas homosexuales no deben ser discriminadas, sino acogidas».
Francisco abogó por un mayor papel de la mujer en la Iglesia, pero rechazó que puedan acceder al sacerdocio al señalar que sobre ese tema «la Iglesia ha hablado y ha dicho no». «Esa puerta está cerrada», aseguró. Sobre el Vatileaks dijo que es «un problema gordo», calificó de «golazo» los escándalos del banco vaticano, e indicó que esta institución debe regirse con transparencia y honestidad. También se refirió a Benedicto XVI, del que dijo que es «como tener al abuelo en casa».
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