Otro hermano, Carlos, fue sacerdote en Santo Domingo (República Dominicana) durante muchos años y actualmente reside en la Fundación Santa Marta de la Residencia San José de Torrelavega.
POR JOSÉ RAMÓN SAIZ
Se cumple un año de la muerte de Francisco Guerra Pérez-Carral (1916), uno de los grandes torrelaveguenses del siglo XX. Hijo Predilecto de Torrelavega, su biografía ofrece una proyección nacional e internacional gracias a su formación en distintas materias con dos doctorados en Medicinas, más otros en Ciencias, Historia y Filosofía. Su vida –como la de su generación- estuvo marcada por la guerra civil ya que cuando se inició en julio de 1936 se encontraba en Londres con su padre, el comerciante Miguel Guerra Calderón, capital a la que viajaron para que el joven Guerra a conociera a un destacado profesor de laUniversity Collage. Comprometidos con los ideales republicanos, regresaron a España, entrando por Hendaya.
Durante la guerra civil intervino como médico en el frente republicano al ser declarado no apto para el servicio ya que unos años antes había sido atropellado por un camión en Torrelavega. En esta etapa llegó a desempeñar la jefatura del Hospital de Montjuich, en Barcelona. A punto de finalizar la guerra civil con la derrota republicana, fue recluido en el campo de concentración de Argéles-Sur-Mer (Francia) donde habría encontrado una muerte segura como miles de españoles. Logró, sin embargo, evadirse y en París obtuvo acogida en la legación de México, que le permitió salir para este país al que llegó el1 de junio de 1939.
Primero en el país azteca y después en Estados Unidos, en la Universidad de Yale, enseñó Farmacología, materia que también impartió en elWellcome Institutede Londres. En su intensa vida científica sobresalió como autor de setenta libros y monografías y de mas de trescientos trabajos que incluyen textos básicos para la enseñanza e investigación de la Farmacología. Su prestigio, ya mundialmente reconocido, le situó como Presidente en Paris de laSociete Internationale d’Historie de la Medicine.Con un bagaje académico, científico y cultural único, pronunció conferencias magistrales en prestigiosas Universidades de las que fue nombradoDoctor Honoris Causa.
Tras su regreso a España e incorporarse a varias universidades –fue el primer profesor emérito que nombró la Universidad de Alcalá- tomó una decisión de gran calado: la cesión de más de cinco mil volúmenes de gran valor científico a la biblioteca Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid. Esta importante colección incluye valiosos manuscritos del siglo XV al XX, muchos de ellos incunables. La Universidad Complutense reconoció esta donación que intentaron instituciones académicas de varios países que se disputaban los fondos bibliográficos del doctor Guerra, al tratarse de una biblioteca especializada en tratados médicos, científicos y técnicos españoles de arcaicas imprentas de los territorios coloniales y filipinos con ediciones verdaderamente raras y ejemplares únicos. En 2007 la universidad madrileña editó un trabajo con el títuloBiblioteca ejemplar: tesoros de Francisco Guerra, con un homenaje de la institución.
Entre sus más de setenta libros escritos hay una obra ingente tituladaLa Medicinaen el exilio Republicano(2003), en cuya introducción, Francisco Guerra, expresa una idea de la vida de estas personas setenta y cinco años después de la tragedia de la guerra civil: «Ya es tiempo de que se conozca la verdad, la que se ha venido ocultando tras la versión oficial de los vencedores. Sólo con toda la verdad se sabrá que los republicanos españoles, sobre los que se vertieron insultos sin cuento, lucharon fieles a una bandera por unos ideales democráticos más allá de toda esperanza, y en el exilio, a pesar de su extrema penuria, lograron resurgir y contribuyeron a la prosperidad de los países de acogida, con un trabajo honrado y fecundo, en el que destacaron los médicos».
El 28 de marzo de 2008recibió el título deHijo Predilecto de Torrelavega, su ciudad natal, en la que su familia destacó en diversas actividades, especialmente comerciales. Sus hermanos José Luis, Enrique y Miguel se dedicaron a la industria textil y al comercio, siguiendo los pasos de su progenitor. En concreto, Miguel fue un luchador incansable en los años sesenta y setenta en defensa de las reivindicaciones del sector ganadero y los precios de la leche, ejerciendo de presidente de la Cámara Agraria de Torrelavega. Otro hermano, Carlos, fue sacerdote en Santo Domingo (República Dominicana) durante muchos años y actualmente reside en la Fundación Santa Marta de la Residencia San José de Torrelavega.
Con motivo de este primer aniversario, Francisco Guerra es merecedor de este recuerdo como intelectual, médico, exiliado, filántropo e Hijo Predilecto de la ciudad.


