El presidente del Gobierno trata de preservar con este cambio la «estructura» del Ejecutivo en el que Nadia Calviño coordina el área económica, que incluye a Trabajo.
DIARIO CRÍTICO
El presidente del Gobierno,Pedro Sánchez, ha impuesto su autoridad y no ha hecho caso aPablo Iglesias, que le pedía que la vicepresidencia segunda que ocupa él en el Ejecutivo de coalición fuera ahora ostentada por su futura sustituta,Yolanda Díaz, la ministra de Trabajo.
El PSOE presionó a Sánchez para que no fuera así y la propia vicepresidenta tercera,Nadia Calviño, encargada de la Economía, exigió que Díaz estuviera por debajo de ella en el escalafón de mando. Una decisión lógica, ya que hubiera supuesto una anomalía: las competencias de empleo por encima de la Economía en general en el rango de poder.
Además, en elsector socialista están muy contentos: saben que se ha ido su gran molestia interna,Iglesias, un dolor de muelasen cada negociación dentro del Consejo de Ministros, y que aunque Díaz toma el relevo en esas batallas, aprecian sutalante más dialogante y negociador.
La idea que maneja Sánchez es que, por supuesto, Díazmantenga su puesto de ministra de Trabajo, además de ser ahora vicepresidenta tercera.
También aceptará la demanda de Iglesias de queIone Belarra, que es la secretaria de Estado en el departamento de Iglesias, ascienda a ministra en ese área de Derechos Sociales y agenda 2030, que eran las competencias de Iglesias, además de la vicepresidencia segunda.
Se descarta por tanto el rumor, muy débil en todo caso, de quePablo Echeniquepodría entrar en el Gobierno como uno de los nuevos ministros tras la salida de Iglesias.
SOBRE EL NUEVO GOBIERNO
Cuando Pablo Iglesias deje el Gobierno paraasumir la candidatura de las elecciones en Madrid del próximo 4 de mayo, justo antes de que comience la campaña autonómica, Yolanda Díaz se convertirá en la nueva vicepresidenta. Pero no será, como aún es el líder de Unidas Podemos, vicepresidenta segunda, sino que para mantener la cartera de Trabajo bajo su mando ha aceptado ser vicepresidenta tercera y que sea Nadia Calviño quien ascienda y ocupe el rango de Iglesias.
Pedro Sánchez e Iglesias mantuvieron ayer martes, tras el Consejo de Ministros, una breve reunión para analizar el escenario que se abre con la inesperada salida del líder de Podemos. “Ambos consideran que hay acuerdo en los cambios que deben acometerse y solamente falta rematar algunos detalles”, explicó después el Gobierno a través de un comunicado.
Sánchez quería evitar que Calviño tuviera por encima a una ministra del área económica
Esos “detalles” por “rematar” tenían que ver con Díaz, también señalada por Iglesias como próxima candidata de los morados a las elecciones generales, que salvo adelanto se celebrarán a finales de 2023. La principal duda era si la actual ministra de Trabajo iba a compatibilizar este puesto con el de vicepresidenta segunda. Trabajo es un área económica, y aquí la máxima autoridad, solo por detrás de Sánchez, es Nadia Calviño, la vicepresidenta tercera. Pero al convertirse Díaz en vicepresidenta segunda, su rango hubiese sido superior al de Calviño.
Sánchez no estaba dispuesto a aceptar esta anomalía. Según fuentes de los sectores del PSOE y Podemos en el Gobierno, el presidente dio a elegir a Iglesias: si Díaz quería mantener su puesto como ministra de Trabajo, debía aceptar convertirse en vicepresidencia tercera, por debajo de Calviño, que pasaría a ser la segunda. Es decir, Díaz no ocuparía el cargo de Iglesias. Se trataba, explicaron los socialistas, de preservar la actual «estructura» del Ejecutivo, en el que todos los ministros del área económica deben de estar por debajo de Calviño. Pero si los morados estaban dispuestos a que la dirigente gallega dejase de ser la titular de Trabajo, entonces sí sería vicepresidenta segunda, dentro del complejo equilibrio de las dos fuerzas que integran la coalición.



