Rodeada de lealtades temporales (como las de Casado), reparte entre sus leales las granjerías que otorgan a su partido los presupuestos del Parlamento, además de asegurar a su bancada sueldos de más de 45.000 euros al año.
No es justo que esta señora afirma que con Casado se produce una sangría de votos y no mire a su alrededor, donde toda la legión de «populares» observan abatidos que en Cantabria el partido está desaparecido y que no parece que exista a medio plazo la revitalización necesaria por cuando su lideresa no acumula precisamente simpatías.
Y es que, por simple solidaridad con el compañero caído, debiera respetar a quien hace no muchas semanas elogiaba babósamente quizá buscando que se la respetase su puesto.


