En Cantabria la situación es muy parecida a la nacional: sin liderazgo y el conformismo de continuar controlando la situación.
El PP de Cantabria no se ha posicionado públicamente en la actual crisis del partido y su ruptura en dos partes que lideran, por un lado, Pablo Casado y sus fieles y, por otro, Feijóo y Ayuso que desean que salga de la presidencia Casado y se convoque un congreso extraordinario.
Sáenz de Buruaga, que tenía ante sí un corto recorrido con la presidencia de Casado, intenta salvarse de la quema alinéandose con los ahora rivales del todavía presidente del PP que cuenta, sin embargo, con el apoyo del diputado cántabro Diego Movellán, ex-alcalde de Camargo.
La actual presidenta del PP de Cantabria manifestó ayer que o se ataja la crisis o ésta acaba con nosotros» reclamando a Casado una solución de unidaden torno a «quien tenga un liderazgo más fuerte, quien tenga un vínculo emocional más fuerte y quien tenga el apoyo de todo el partido».
Sáenz de Buruaga se expresó así en una rueda de prensa celebrada ayer tarde en el Parlamento regional para abordar la situación del PP nacional, que, ha lamentado, está haciéndose «el harakiri en plaza pública» con el «conflicto más autodestructivo de los últimos tiempos». «Me niego a creer que uno de los nuestros sea un problema o una amenaza para el PP.
Por otra parte, su número dos de su entera confianza, María José González Revuelta, la persona que tejió la traición en el PP a Ignacio Diego, actual Secretaria Autonómica del partido conservador en Cantabria, ha pedido de facto en su cuenta de Facebook la dimisiòn de Casado al referirse a la «gravedad sin precedentes» que vive, indicando «el desafecto de las bases con su partido es total», referencia ésta que, según otras fuentes del partido, bien podría adjudicarse a Cantabria donde el partido prácticamente no existe, ni cuenta con liderazgo, probablemente una de las razones por las que Casado entendía que Sáenz de Buruaga no debía seguir. González Revuelta ha señalado, además, que es el momento de «tomar medidas drásticas que nos permitan recuperar la confianza de afiliados, simpatizantes, votantes y de la sociedad en general».
Militantes consultados señalan que la actitud de quienes dirigen actualmente el PP de Cantabria en la presente crisis nacional sólo está movida por «coveniencia» de intereses, nada más, señalan.


