«Le pido que renuncie, que lo deje, porque usted no puede resolver la crisis política que tiene hoy España», insta el del PSOE. «Tiene usted tantos problemas en su grupo que le obligan a hacer estos papelones», responde Rajoy.
Los diputados del Congreso y los ciudadanos que vivieron la época en que el expresidente del PP, José María Aznar le disputaba el cargo al entonces jefe del Ejecutivo español, Felipe González, han vivido este miércoles undéja vu. El líder de la oposición y del PSOE,Alfredo Pérez Rubalcaba, ha recuperado y adaptado el histórico «Váyase, señor González» que hizo tan popular Aznar en los años 90, para pedirle a Rajoy que haga lo que no hizo en su día González aunque su contrincante político lo repitiera en la Cámara Baja hasta la saciedad: «Le pido que renuncie, que lo deje, porque usted no puede resolver la crisis política que tiene hoy España y que usted mismo ha creado. Le pido que dimita porque es lo mejor para España y para los españoles», le señaló Rubalcaba.
La respuesta del presidente del Gobierno se centró en ignorar la mayor, pero visiblemente irritado, elevó el tono para entrar al trapo de las acusaciones del contrincante socialista: «Tiene usted tantos problemas en su grupo que le obligan a hacer estos papelones, señor Pérez Rubalcaba». Y tras el comentario le recordó que hay un Gobierno que «toma decisiones» y que está sentando las bases para superar la crisis y crear empleo. «Yo no voy a entrar a mencionar a ninguna persona de la bancada de enfrente», ha avisado Rajoy, tras lo cual le ha pedido a Rubalcaba que «haga exactamente usted el mismo ejercicio de transparencia que he hecho yo con las cuentas de mi partido y con las mías», porque «cuando lo haga, a lo mejor tiene usted autoridad moral para decir algo, mientras tanto no la tiene señor Pérez Rubalcaba».
El presidente del Gobierno sacó a relucir la transparencia con que, a su juicio está actuando su Gabinete y el partido que lo sustenta, pero el socialista le afeó «haber roto algunos consensos sociales básicos» de España: «Está usted rompiendo derechos que tienen más de 30 años», acusó, tras lo que recordó los casos de corrupción y la respuesta insuficiente que a su entender ha ofrecido hasta el momento Rajoy y su partido: «Usted no ha hecho nada porque no puede hacer nada y porque no tiene autonomía política para hacer nada». Para Rubalcaba, el jefe del Gobierno «está lastrado por los recortes».
Por su parte, Rajoy dedicó buena parte de sus respuestas a poner en valor las medidas de su Gobierno para evitar y combatir la corrupción y en una respuesta a la líder de UPyD, Rosa Díez, anunció la voluntad del Gobierno de incorporar a los partidos políticos a la Ley de Transparencia, de forma que deban cumplir las mismas obligaciones que las instituciones públicas. En definitiva, el presidente del Gobierno se vanaglorió de haber hecho más por la transparencia y contra la corrupción que cualquier otro partido y Ejecutivo: «Si hay una fuerza política que ha aprobado y presentado medidas en favor de la transparencia ha sido la que yo presido».
Contra las acusaciones de Rosa Díez, el presidente rechazó las generalizaciones: «No me parece responsable extender la sombra de la corrupción sobre toda la clase política», afeó. El presidente se mostró a favor de combatir la corrupción pero en contra de generalizarla sobre el conjunto de la clase política.
Por su parte, la líder de UPyD le reprochó que no reconozca que la corrupción es la mayor amenaza y el mayor problema, porque «está institucionalizada». Además, la dirigente le instó a combatirla con leyes y en vez de dedicarse a «esconderla». En este sentido, Díez le pidió una ley de transparencia «para la Casa Real, para los partidos políticos y todos los dirigentes públicos, porque entonces los ciudadanos empezarán a creer en nosotros».
Por su parte, Iniciativa per Catalunya (ICV) ha pedido la dimisión del presidente y la convocatoria de elecciones constituyentes al considerar que la corrupción está generalizada, un requerimiento que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha tachado de «populismo exacerbado» y demagogia.
El diputado de ICV y portavoz adjunto del grupo de Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), Joan Coscubiela, ha acusado al Gobierno de practicar una «falsa austeridad injusta y suicida», de recortar prestaciones sociales mientras «ustedes y sus amigos evaden impuestos hacia paraísos fiscales», de utilizar el poder del Estado para hacerse amnistías fiscales a la medida e incluso indultos, y de privatizar el poder para ponerlo en poder de «una casta económica especuladora y corrupta que actúa con impunidad».
La vicepresidenta del Gobierno ha recordado a ICV su etapa de Gobierno en Cataluña con el tripartito -«De ahí venimos», le ha dicho-, ha asegurado que los diputados de izquierda «no decían nada» cuando gobernaban los socialistas y acometían recortes y ha reprochado a Izquierda Plural que esta legislatura no haya apoyado «medidas contra la corrupción» como el recorte de las subvenciones a los partidos o la responsabilidad penal a las formaciones políticas.
A su juicio, la credibilidad de la política no sólo es tarea del Gobierno, sino de todos. Según la vicepresidenta, cada vez que ICV habla de democracia y de elecciones «lo único que le importa es la cantidad de los votos» perdidos por su «incapacidad» para gobernar, cuando debería «preocuparse por la calidad de los votos».



