«¿Por qué la quieren pactar con Ciudadanos?». «No estamos ante una negociación para mejorar los derechos laborales, estamos ante un chantaje» , denunciaba Rufián.
Cada día se complica más la votación para elGobiernode cara a sacar adelante lareforma laboralpactada con patronales y sindicatos.
Esquerra Republicana (ERC) continúa sintiéndose molesta yadelanta un casi seguro ‘no’en caso de no negociarse algunos aspectos de la normativa, por lo que PSOE estaría pensando -para disgusto de Unidas Podemos- en acercarse a partidos de centro como elPNV o Ciudadanospara pactar un apoyo.
No hay demasiados problemas en el caso de los nacionalistas del PNV, pero ERC ya se ha alertado ante unenésimo acercamiento a Ciudadanos, partido que en esta legislatura ha mostrado continuos vaivenes en su postura respecto al Ejecutivo de coalición.
El portavoz de ERC en el Congreso,Gabriel Rufián, criticaba ayer en rueda de prensa la negativa del PSOE y Unidas Podemos a negociar la reforma laboral: «No quieren tocar ni una coma».
Entonces, lanzaba una pregunta a los partidos que forman el Gobierno: «¿Por qué la quierenpactar con Ciudadanos?». «No estamos ante una negociación para mejorar los derechos laborales, estamos ante unchantaje» , denunciaba Rufián.
El portavoz republicano insistió en que esta reforma «es sólo unmaquillaje de la reforma laboral del PP de Rajoy» y que si el Gobierno «no se mueve», ERC votará no, «y la alternativa es pactar con la derecha», han anunciado.
El problema, se percibe en círculos cercanos al Gobierno, no es que haya que cambiar de socio para sacar adelante la reforma laboral, sino que ERC tome represalias futuras por este revés y a partir de ahora ponga problemas en la legislatura y remita a PSOE y Unidas Podemos a entenderse con Ciudadanos.
Mientras, el partido naranja sigue haciendo guiños. Se comenta que la patronal, laCEOE, que ha participado en la reforma y que aunque no presume de ella sí la defiende,habría sugerido a Ciudadanos que sería buenoque saliera adelante. La formación que ahora presideInés Arrimadastiene una excepcional relación con los empresarios y cada día está más cerca un ‘sí’ aPedro Sánchez, aunque duela.
Arrimadas ya ha sacado a pasear, por si acaso, la argumentación: la reforma no es buena, peromejor aprobarla con el texto validado por la patronalque con lasposibles enmiendasque los socios deizquierda y nacionalistasdel Gobierno puedan incluir para ceder su voto.
Un mal menor que vender a sus votantes, cada vez menos en las encuestas, pero ofreciendo una imagen de capacidad de negociación y de servicio público frente al resto de la oposición, que se cierra en banda a cualquier diálogo, como ha sucedido con PP y Vox.
Por su parte, el PNV, para dar el apoyo de sus 6 diputados, querría incluir alguna enmienda, como laprevalencia de convenios laborales autonómicos, en su caso losvascos. Una medida que no gusta a la patronal, pero que se podría negociar o dejar pasar para desatascar la situación.



