80 años después de su estreno nadie se atreve a discutir la condición de clásico de un libro a través del que distintas generaciones de pejinos han obtenido la mejor brújula para adentrarse en los entresijos de su historia.
La Asociación de Amigos del Patrimonio de Laredo ha presentado este mediodía en la Casa de Cultura Doctor Velasco la esperada reedición de “Laredo en mi espejo”, de Maximino Basoa Ojeda, publicada originalmente en 1932. Ochenta años después de su estreno nadie se atreve a discutir la condición de clásico de un libro a través del que distintas generaciones de pejinos han obtenido la mejor brújula para adentrarse en los entresijos de la historia de su villa natal. Una obra cuyas páginas combinan magistralmente el rigor académico de las fuentes originales con la indisimulada pasión que Basoa sintió siempre por un Laredo que adquirió desde entonces una deuda de eterna gratitud.
La generosidad de los herederos de don Maximino, cediendo de manera desinteresada los derechos para hacer posible la reedición, permitirá reponer tan cotizados ejemplares en el apartado de libros indispensables para quienes ansíen profundizar en los avatares de Laredo a lo largo de su historia. La última reedición tuvo lugar en el año 1968 y hace décadas que la publicación adquirió la condición de “libro de culto”, a tenor de su elevada demanda, directamente proporcional al cariño con el que se fue prestando de mano en mano previo compromiso en firme de devolverlo a su prestatario.
Sobre esta misma idea ha incidido el alcalde de Laredo, Ángel Vega, al subrayar que “es el libro que con más cariño tenemos en nuestra biblioteca”. El concejal de Cultura, Pedro Diego, ha ponderado el acierto del título, “porque se nota en él su amor a Laredo, la pasión que siente por su pueblo”.
El profesor de Historia y miembro de Amigos del Patrimonio, Jesús Hernández Cortés, ha sido el encargado de destacar los principales valores de la obra. En este sentido ha subrayado que el libro “tiene un extraordinario interés por cuanto proporciona una gran información, una enorme cantidad de noticias muy valiosas sobre el pasado de Laredo utilizando fuentes directas”. En todo caso, por encima de dicho valor, en opinión de Jesús Hernández lo mejor del libro es la personalísima visión que don Maximino da a la historia de Laredo. “Y lo hace con un estilo muy directo, sencillo. Hechos y personajes destacados en la historia de España aparecen reflejados con naturalidad y en una geografía conocida, en nuestras calles, en los edificios que conocemos, que podemos identificar”.
El autor
Nacido en 1890 en el seno de una familia acomodada, en el año 1920 Maximino Basoa ya ejerce como secretario del Juzgado. Los que le conocieron cuentan de él que era una persona cercana, sencilla, de buen humor, lo que se nota en su obra, y muy buena persona pues atendía, desinteresadamente, los mil y un asuntos legales que los laredanos, con pocos recursos, le solicitaban. Si el Derecho fue su profesión, la Historía fue su pasión. Y llevado por su interés por investigar el pasado de Laredo consiguió permiso del alcalde para que le permitiera estudiar y analizar los documentos del Archivo de Historia de Laredo y del Antiguo Corregimiento de las Cuatro Villas que se apilaban en un polvoriento cuarto del viejo Ayuntamiento. Con suma paciencia en sus ratos libres, provisto de un guardapolvo, fue anotando meticulosamente diversos documentos y noticias que serían la base del libro que se publicó en 1932 bajo el título de “Laredo en mi espejo” y que tendrá diversas reediciones en los años 60 en las que se irán añadiendo nuevas investigaciones.
La reedición presentada esta mañana se ha centrado en la obra original de 1932, integrada por dos partes. En el libro primero, que subtitula “Villante, la Ciudadela y la villa del Bastón”, el autor relata la historia de la villa desde sus orígenes hasta el momento en que se escribe la obra. En la segunda parte del libro se muestra un retrato del Laredo de hace casi un siglo, que resulta muy atractivo. Bajo el título de “Laredo anecdótico”, el autor trata los más diversos temas, desde la descripción detallada de los edificios destacados de la villa, sus calles, sus muelles, paisajes y cultivos, festejos y tradiciones, entre otros asuntos. Temas que se suceden en diferentes epígrafes –hasta 89- sin orden aparente. Aquí ha tenido lugar el único cambio que se ha realizado en la obra original. Sin cambiar absolutamente nada del texto, se han reordenado las entradas de este segundo libro, agrupándolas por temas en cuatro epígrafes: Lugares, Producciones y Servicios, Las Gentes, y Costumbres y Festejos. Todo con el objetivo de facilitar la lectura y la búsqueda de referencias al lector sin restar frescura a la obra, uno de sus principales alicientes.


