El PP bajaría a solo 139 escaños y el PSOE a un mínimo histórico de 90 diputados, frente a las subidas de IU (48) y UPyD (30), que se convertirían en llave para cualquier pacto
El desgaste de PP y PSOE, acelerado por la crisis económica, esboza un panorama político fragmentado que obligaría a pactos entre partidos nacionales, según un estudio de Metroscopia paraEL PAÍS. El estudio se basa en una simulación sobre los sondeos publicados desde enero, con un total de 14.000 entrevistas, que refleja el clima social del momento y la proyección en escaños en unas futuras elecciones generales. El PP bajaría a solo 139 escaños y el PSOE a un mínimo histórico de 90 diputados, frente a las subidas de IU (48) y UPyD (30), que se convertirían en llave para cualquier pacto. El modelo que dibuja el estudio sería muy similar al del inicio de la democracia constitucional, cuando cuatro partidos se repartieron la mayoría del Congreso. Eran UCD, Alianza Popular, PSOE y PCE y, posteriormente, esa distribución pasó al bipartidismo de PP y PSOE, favorecido por la ley electoral. Entre los cuatro partidos -PP, PSOE, IU y UPyD- sumarían ahora los 310 escaños a los que antes llegaban entre populares y socialistas únicamente. En anteriores legislaturas, cuando alguno de los dos partidos no alcanzaba la mayoría absoluta, la aritmética se completaba con los votos de los nacionalistas. Pero, si se confirmara el nuevo modelo, ahora ese apoyo ya no sería suficiente.
La formación de Cayo Lara con 48 escaños y la de Rosa Díez con 30 serían determinantes en ese nuevo tiempo político. Hay factores que pueden superar las conclusiones del estudio, como la movilización ante las urnas de los votantes del PP que ahora parecen desilusionados e irritados; la aparición de un nuevo líder en el PSOE en sustitución de Alfredo Pérez Rubalcaba, o el atisbo de una recuperación económica. También puede cambiar esa expectativa si fructifican a la izquierda del PSOE los intentos por articular una gran fuerza que aglutine a IU, a movimientos sociales e incluso a una parte del 15-M dispuesta a ir a unas elecciones. Las europeas de junio de 2014 pueden ser un ensayo general de esa posible alternativa, con aspiraciones de superar al PSOE, en unas elecciones que suelen ser propicias para castigar a los partidos mayoritarios.
Un 63% de los ciudadanos expresa su respaldo al movimiento 15-M, porcentaje similar al de hace dos años y más alto que el de 2012, pocos meses después de la victoria electoral del PP. El apoyo es mayoritario entre los votantes del PSOE con un 87%, frente a un 32% del PP. Un 78% de los ciudadanos asegura ahora que los indignados tienen razón en lo que dicen y solo un 4% dice tener dudas sobre los motivos de la protesta. En cuanto a ser considerado como un movimiento que pretende regenerar la actual democracia, los votantes del PSOE lo respaldan con un apoyo del 82%, frente a un 35% de los votantes populares. Entre los nuevos votantes más jóvenes, el 70% dice que optaría por ese nuevo modelo de opción política.
EL PAÍS 14, 15



