Preguntada sobre cómo van las cosas, se muestra irónica. Bolígrafo en mano, señala una cuartilla sobre el mostrador. «¿Ves esto? Esto es lo que hemos vendido esta mañana y ya pasa de la una de la tarde, apenas 150 euros.
A juzgar por el número de viandantes y el nivel de tránsito que se aprecia en los comercios, pocos creerían que se trata del primer sábado de compras antes de la Nochebuena en Santander y Torrelavega, las dos ciudades más importantes de Cantabria. Algunos apelan al tiempo desapacible. Al finaloptamos por entrar en sendas tiendas de las dos ciudades, en concreto una pequeña tienda de regalos y bolsos. Nos encontramos con la dependienta. No hay ningún cliente dentro. Y a ella solo le falta ponerse a hacer un crucigrama.
Preguntada sobre cómo van las cosas, se muestra irónica. Bolígrafo en mano, señala una cuartilla sobre el mostrador. «¿Ves esto? Esto es lo que hemos vendido esta mañana y ya pasa de la una de la tarde, apenas 150 euros; eso, para esta época del año, no es nada, no da ni para pipas». Antes de terminar la entrevista, se despide contrariada por las malas perspectivas de venta. «No había visto en mi vida unas Navidades tan flojas».
Con el fin de buscar otra muestra sobre la situación comercial, nos asomamos a otra de las arterias comerciales de la ciudad, una pequeña tienda de ropa de moda masculina. «Los alquileres han bajado casi un 30 %, pero la actividad no repunta; aún es pronto para saber cómo terminarán estas Navidades, pero las perspectivas no son buenas: a estas alturas del año, la caída de ventas puede estar cerca del treinta por ciento», nos dice el propietario. La competencia por captar clientes es cada vez más visible, sobre todo después del cambio normativo, que permite a los establecimientos hacer rebajas cuando quieran.
En otra gran arteria de la ciudad, la situación es parecida. Durante este último año se han registrado cierres, algunos de firmas extranjeras acreditadas. Aunque nuestra interlocutor reconoce que existe bastante movimiento en el centro de la ciudad, esta actividad no se refleje posteriormente en las ventas, es decir, «hay mucha gente paseando, pero no se ven bolsas». En este sentido, explica que la campaña navideña no ha comenzado con buen pie para los pequeños comerciantes, y dice que a día de hoy las ventas están peor que el año pasado. «Están intentando aguantar los precios, porque para el comercio local la Navidad es la gran oportunidad para salvar la campaña».


