José Manuel Soria, ministro de Industria, confirmó ayer en el Pleno del Senado que «no cabe una moratoria» para la técnica del fracking porque puede desarrollarse de manera segura si se aplica una «regulación adecuada»
España y sus comunidades autónomas tienen ante sí una oportunidad histórica para conocer la riqueza del subsuelo. En Europa, países como elReino Unido,Dinamarca,Rumania,Lituania, Suecia oPoloniaya han empezado o van a empezar muy pronto a investigar el potencial de sus propios recursos.
En Francia, país que ha impuesto una moratoria, eldebateno está cerrado. Como recogíaLe Figarorecientemente, la Oficina del Parlamento sobre evaluación de decisiones científicas y tecnológicas (Office parlementaire d’évaluation des choix scientifiques et technologiques) quiere continuar invetigando si es posible explorar el potencial del shale gas en el territorio francés y con qué técnicas.
Como apuntó el ministro durante su intervención, la explotación de recursos no convencionales está suponiendo una «revolución» y ha contribuido a disminuir la dependencia energética de Estados Unidos y Canadá (en este sentido, recordemos queEspaña importa el 75,6% de los hidrocarburos que consume, lo que se traduce en undéficit energéticode 45.000 millones de euros al año).
En efecto, la abundancia de gas en los Estados Unidos ha permitidorevitalizar su industriayaumentar la competitividadde las empresas operando al otro lado del Atlántico. El “viejo sueño de la independencia energética” es cada vez más unarealidad muy palpablepara Norteamérica.
En unas declaraciones al periódico francésLes Echos, Jean Pierre Clamadieu, consejero delegado del grupo químico franco-belga Solvay, afirmó que, frente a los 500 millones de euros anuales que su empresa debe sufragar actualmente en Europa en concepto de gastos de gas, desarrollar su actividad en los Estados Unidos les permitiría ahorrar 300 millones de euros.
En definitiva, el shale gas no es ni una revolución ni una panacea. Pero sí una oportunidad para atraer inversiones y crear puestos de trabajo directos e indirectos. Además de incentivar el consumo de la industria manufacturera de la zona donde se encuentran los yacimientos; la contratación de empresas locales de transporte, montajes, mecánica, ingeniería o construcción así como aumentar la ocupación hotelera y el uso de otras infraestructuras.
¿Y qué hay de los posibles impactos medioambientales?
A pesar de lacontroversia existente, el gas natural es el combustible fósil más limpio disponible en la actualidad. Así lo entiende la Comisión Europea quien a través del informe ‘El impacto climático de la posible producción de shale gas en Europa’ (julio de 2012) afirma que, comparado con el carbón, “la generación de electricidad a partir del shale gas emite entre un 41% y un 49% menos de gases de efecto invernadero.” Otros estudios relevantes y recientes de interés son:
Como indicaba elDr. Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, al diarioFinancial Timesen Mayo de 2012, el desarrollo de los recursos no convencionales junto con las energías renovables y las mejoras de eficiencia energética han permitido a los Estados Unidos reducir hasta 450 millones de toneladas las emisiones de CO2 en los últimos cinco años. Un reciente artículo deThe Guardiancorroboraba estas conclusiones.
Por otro lado, la abundancia del gas juega a su favor comocomplemento de las energías renovablesporque permite cubrir las intermitencias que se producen en fuentes como la eólica o la solar así como permite una fácil adaptación a los picos de demanda. Para más información sobre esta complementariedad, recomendamos leer las declaraciones deAdnan Amin, Director General de la Agencia Internacional de las Energía Renovable(IRENA, en inglés)
Riesgos que se pueden gestionar
Soria también apuntó que «como cualquier otra actividad industrial, (lafracturación hidráulica) implica riesgos específicos que deben ser gestionados adecuadamente, pues existe la tecnología para minimizarlos». Añadió que es necesaria una «regulación estricta» para garantizar la seguridad medioambiental.
Shale Gas España apoya este análisis. Cuando se trata deprotección del medio ambiente(i.e.protección de los acuíferos y utilización del agua,actividad sísmica), conviene recordar que España cuenta con una de laslegislaciones medioambientalesmás garantistas del mundo, con más de 15 leyes que regulan desde la utilización y protección del agua y la calidad del aire a las emisiones sonoras, la protección del suelo y gestión de los residuos.
En lo que tenemos que centrarnos es en cómoimpulsar la utilización de las mejores prácticasy asegurar la correcta aplicación de la legislación existente.



