Los hosteleros quieren más medidas económicas, entre otras, el pago del alquiler de los negocios.
Dos de los sectores más afectados en Cantabria -hostelería y comercio- por el estado de alarma se muestran críticos -sobre todo el primero- con el plan de desescalada por fases del Gobierno y mantienen dudas sobre su apertura; es más, muchos de sus dirigentes empresariales -principalmente de hostelería- están haciendo llamamientos para no abrir sus establecimientos a corto plazo por las fuertes restricciones que plantea. Por otra parte, hoteles y casas rurales manifiestan que posiblemente no haya clientes y que las medidas de seguridad pueden ser costosas para los negocios.
El comercio, por su parte, subirá la persiana tímidamente, pero reclama medidas de protección para atender a sus clientes sin riesgos.
Según los planes del Gobierno, bares y restaurantes podrán dar servicio a partir del próximo lunes para ofrecer comidas a domicilio –como ya venían haciendo algunos establecimienos– o, como novedad, para recogerlas en sus locales.
En la fase siguiente, a partir del 11 de mayo, los establecimientos hosteleros podrían desplegar sus terrazas y veladores con un aforo máximo del 30%. «Creemos que, con las restricciones anunciadas, ningún negocio está en condiciones de reanudar su actividad», señala el presidente de Hostelería, Ángel Cuevas, que apela a los gastos en seguridad social para recomendar no abrir. Afirma que en cierto modo «el panorama es desolador» después de comprobar cómo el plan de desescalada «no ha contado con las aportaciones del sector».
Además, sigue insistiendo en la necesidad de disponer de planes de ayudas directas y líneas de financiación, así como en la suspensión del pago de los arrendamientos de los locales.El plan de desescalada«resulta absolutamente inviable»para el sector «y más si este proceso y estas fases, no van acompañadas de muchas de medidas relacionadas con los ámbitos sanitarios, laborales o económicos», advierten desde Hostelería a nivel de Cantabria, exigencias que se están planteando también en otras autonomías.
Por su parte, el sector comercial ve con mejores perspectivas los planes del Ejecutivo central, ya que les permitirá subir la persiana en mayor medida pese a las restricciones. En su caso, los locales podrán abrir desde el lunes para atender a sus clientes de forma individual y con cita previa.
Sin embargo, las tiendas también plantean numerosas dudas sobre la reactivación. «Celebramos que haya un calendario de vuelta a la nueva normalidad, pero desconocemos qué elementos habrá que utilizar para trabajar, como mascarillas, guantes o pantallas de metacrilato», afirman sus representantes ya que el sector comercio habla a través de varias organizaciones.
En cuanto a la cita previa, una de las principales preocupaciones del sector en esta cuenta atrás para la reapertura, «habrá que habilitar medios como Whatsapp, correo electrónico y teléfono para dar horas y ponerlo en una agenda», que sin embargo ve dificultades en este sistema para sectores «como la moda».



