Ella, ciclotímica de natural, lo mismo se encara con un concursante y le manda a freír espárragos que se lo come a besos, aprovechó este lunes la presencia de Iván en plató para enseñar chicha, este vez por el frente norte.
Era una fecha demasiado señalada para queMercedes Milála pasara por alto. Justo se cumplía un año de suhistórico calvoen la gala de’Gran Hermano’, cuando mostró su trasero cubierto solo por lencería fina.Era la ocasión de remontar esa audiencia que no acaba de remontar, en la 14ª edición de un ‘reality’ que ya no sabe cómo reinventarse acosado por otros experimentos más cañeros como ‘Gandia Shore’, por ejemplo.
Ella, ciclotímica de natural, lo mismo se encara con un concursante y le manda a freír espárragos que se lo come a besos, aprovechó este lunes la presencia de Iván en plató para enseñar chicha, este vez por el frente norte.
Avisó en varias ocasiones la miura del vestido negro. «Me llegan mensajes de exconcursantes que me dicen que me tape las tetas, que me suba la cremallera. Me la subo [ras], y me la bajo [ras-ras]. Si para eso está».
Hasta que entró a matar y le dijo a Iván, que iba con chupa-capote-rojo: «Bájame la cremallera». [A-rrás].
La presentadora, que el próximo mes cumplirá 63 años, mostró loca de alegría su ropa interior. Extasiada y liberada, como cuando dice que hace pipí en la ducha de casa.
«Hay que reírse en la vida. No hay culo que no pueda verse», exclamaba mientras seguro soñaba que había rascado unas décimas de ‘share’.



