Tanto el covid como el ambiente de guerra que se vive tras la invasión de Ucrania por Rusia, justifican el menor ambiente callejero.
Aunque no ha faltado la ilusión y nostalgia, este Carnaval se ha visto menos ambientes en las calles de las grandes poblaciones, probablemente por la situación de la pandemia, la inseguridad en la propia celebración de los festejos y, finalmente, por el ambiente de guerra que se vive tras la invasión de Ucrania por Rusia.
No obstante, no han faltado buenos deseos, como el que recoge la foto de los Martes Literarios de Torrelavega que han evocado la obra Don Quijonte y su autor, el inmortal Miguel de Cervantes.
El tradicional Carnaval ha conquistado las calles del centro de las principales poblaciones de Cantabria este sábado. Después de casi dos años sin apenas celebraciones -y uno sin la gran fiesta de los disfraces- , cientos de personas han llenado de color, música y alegría las dos importantes ciudades, como Santander y Torrelavega. También, sobre todo, la villa de Santoña, que celebra todos los años unos carnavales especiales.
Por lo general, la climatología ha sido aceptable aunque por la tarde llovió en buena parte de Cantabria que, sin embargo, no deslució el festejo.
CELEBRACIONES EN REOCÍN
La Robleda de Puente San Miguel acogió este sábado las actividades de Carnaval programadas por el Ayuntamiento de Reocín, que tenían a los más pequeños como absolutos protagonistas. A pesar de la lluvia, se mantuvo el programa carnavalero y las actividades en la carpa instalada en La Robleda.
El programa comenzó con un pasacalles, en el que desfilaron los participantes en el Concurso de Disfraces, para dar paso después a la chocolatada, la actuación de ‘El Gran Rufus’ y la entrega de premios a los mejores disfraces, en las categorías de infantil individual, familiar, grupal y animales de compañía, todo ello amenizado con música.
La jornada de Carnaval concluyó con un ‘Pasacalles de luz’, a cargo de ‘La Nariz Roja’, que discurrió desde La Robleda hasta la Escuela de Arte.


