Cantantes con un poderío interpretativo esencial. María Cristina de la Hoz, sin menospreciar a nadie, esta sensacional, adaptando su hermosa voz, a cierto tono tanguista; y Daniel de la Hoz, un tenor de gran clase.
PALACIO DE FESTIVALES
Por CLAQUETA
Título: “MARIA DE BUENOS AIRES”
Género: Ópera tango
Autor Nestor Piazzolla (Música) Horacio Ferrer (Libreto)
Dirección Artística: Iñigo Santacana
Orquesta: Sinfónica del Cantábrico
Dirección musical: Paula Sumillera
Intérpretes: María Cristina del Barrio, Juan Laborería y Daniel de la Hoz, entre otros
Crítica: La puesta en marcha del nuevo Ciclo Lírico, en el Palacio de Festivales, tan añorado y desaparecido por la crisis, ha hecho felices a los muchos aficionados. Con la puesta en escena de la ópera tango, “María de Buenos Aires”. Ello nos sugiere diversos comentarios.
Piazzolla quiso inventarse un nuevo género lírico con esta obra, “La Operita”. Término que no cuajo por su muerte. Tanto él como el gran poeta uruguayo Horacio Ferrer, nacionalizado argentino, máximo conocedor de la historia del tango, quisieron llevar a cabo, al tango dentro del tango, en un armazón operístico, con el añadido del narrador. Así nació esta obra, que ya será inmortal, sobre la defensa del arte.
Cantantes con un poderío interpretativo esencial. María Cristina de la Hoz, sin menospreciar a nadie, esta sensacional, adaptando su hermosa voz, a cierto tono tanguista; y Daniel de la Hoz, un tenor de gran clase. De esta manera, se trasmite la magia del libreto de Ferrer; y el tango versionado por Nestor Piazzolla, autentica banda sonora de Buenos Aires.
Una ópera surrealista, donde confluyen magia y realidad, en un coctel, en el que le escenografía, que en países europeos, como Francia y Alemania la construyeron en una estética clásica de café de bajos fondos. En la de, la sala Argenta, te trasporta sí, a los ambientes humeantes, pero también con elementos abstractos, nos acerca a otros mundos del arte. No exentos de fuerza.
La música cuajada de personalidad, altera a la sala. con una fuerza dramática inusitada. Lo que supone todo un reto, para una orquesta europea. Lo salva con sobresaliente, la sinfónica del Cantábrico. Por cierto dirigida por una mujer, la expresiva, Paula Sumillera, que siempre ha sido imprescindible en el tango, al mismo rango que el hombre.


