Decenas de periodistas y muchos curiosos se arremolinaban a la espera del féretro, que fue recibido en la puerta de los Apóstoles de la seo por su deán, Fernando Gutiérrez, así como por el canónigo administrador del templo, Carlos
AMPARO Illana descansa ya en la Catedral del Salvador de Ávila a la espera de la llegada del cuerpo de su marido, el expresidente Adolfo Suárez.
El féretro con los restos de la mujer de Suárez salía minutos después de las diez y media de la mañana de la capilla de Mosén Rubí, donde han permanecido desde su fallecimiento, el 17 de mayo de 2001. Allí, Amparo fue enterrada dos días después, el 19 de mayo, y allí ha aguardado para poder reunirse con su marido, que sólo fue consciente de la pérdida del amor de su vida durante dos años de su vida, antes de la aparición de la enfermedad que hizo que no recordara ni siquiera haber sido presidente del Gobierno.
Los amigos más íntimos de la pareja, el matrimonio formado por Fernando Alcón y María José Espín, así como el hijo de estos, fueron los encargados de velar los restos de su gran amiga en todo el momento, desde la exhumación en sí, celebrada en la intimidad y el respeto propio de un acto de estas características y de la que se encargaron trabajadores de Álvarez y Lastras, hasta la llegada a la Catedral de Ávila a bordo de un coche fúnebre de Antonio Álvarez.Sólo unos curiosos y apenas tres medios de comunicación, ‘acompañados’ por varios miembros de la Policía Local, responsables de vaciar de coches la céntrica plaza abulense, presenciaron en respetuoso silencio la salida de la capilla Mosén Rubí del féretro de Amparo Illana, cuyo ataúd fue portado en hombros por los trabajadores municipales del servicio de Cementerio.No se puede decir lo mismo de su llegada a la seo abulense. Allí, decenas de periodistas y muchos curiosos se arremolinaban a la espera del féretro, que fue recibido en la puerta de los Apóstoles de la seo por su deán, Fernando Gutiérrez, así como por el canónigo administrador del templo, Carlos Ayuso.En contacto directo.Y siempre cerca, Fernando Alcón y María José Espín, visiblemente afectados por la emoción del momento pero manteniendo la compostura, y en constante contacto telefónico con los cuatro hijos de Amparo y Adolfo, que no pudieron asistir al traslado de los restos de su madre al encontrarse presentes en el velatorio organizado en el Congreso durante toda la mañana.Junto a ellos en ese momento se encontraban, entre otros, el marqués de Fuente del Sol, José María de la Figuera, en calidad de patrono de la Fundación de Mosén Rubí, y Patricia Rodríguez, teniente de alcalde delegada del área de Cementerio.


