Santander, Castro Urdiales, Piélagos, Santoña, Bezana y Laredo suman 86 de las 92 muertes y 739 curados de los 830 en todos ellos, porcenajes entre el 89 y el 93 por ciento, respectivamente.
La situación, uno a uno es la siguiente:
Val de San Vicente, 43 positivos, 13 activos, 5 fallecidos y 23 curados
San Vicente de la Barquera: 10, 2, 0 y 8.
Valdáliga: 5, 1, 0 y 4
Comillas, 5, 1, 0 y 4.
Ruiloba, 0, 0, 0 y 0
Alfoz de Lloredo: 7, 1, 0 y 6.
Santillana del Mar: 9,2, 0 y 7.
Suances: 20, 3, 0 y 17
Miengo: 11, 1, 0 y 10
Piélagos: 138, 37, 16 y 87.
Bezana: 57, 19, 5 y 33.
Santander, 638, 137, 34 y 467
Ribamontán al Mar: 9, 3, 0 y 6.
Bareyo: 1. 0, 0 y 1
Arnuero: 2,1,0 y 1.
Noja: 3, 0, 1 y 2.
Escalante: 2, 0, 0 y 2.
Santoña: 55, 9, 8 y 38
Laredo: 67, 21, 3 y 43.
Liendo: 0, 0,0 y 0
Castro Urdiales: 129, 36, 22, 71
Argoños: 0. 0. 0 y 0
Observamos que en tres de estos 22 municipios no se han registrado positivos: Ruiloba, Liendo y Argoños.
Sin embargo, todos estos municipios, incluido el más importante, el de Santander, no parece que estén preparados para llevar a cabo, primero, un registro riguroso de bañistas por metro cuadrado de playa al carecer al día de hoy de personal para estos menesteres. Es lo que nos han dicho algunos responsables de playas de municipios costeros con los que hemos hablado.
Hay que partir del hecho de que en estos municipios costeros la normalidad hace dos meses pasaba por una temporada estival normal y el presupuesto estaba dotado con partidas para una temporada al uso, con servicio de socorrismo y limpieza. Todo ahora mismo está paralizado, especialmente el aspecto de los socorristas, sin cuya presencia no se puede dar por iniciada la apertura de playas. En estos momentos, en algunos municipios se está analizando el aforo de cada arenal, teniendo en cuenta los metros que pueden quedar libres para acoger a bañistas, tanto en marea alta como en marea baja.
El plan de transición que conocemos no contempla el turismo playero hasta el 8 de junio, que es solo la mejor de las fechas posibles, toda vez que la fase 3 empezará fuertemente condicionada por la duración de las otras tres en cada territorio. Pero tal como evolucciona la pandemia en Cantabria esa fecha puede darse como buena.
En cualquier caso, para la reapertura de las playas se prevé exigir que se respeten unas «condiciones de seguridad y distanciamiento». Ahí es donde los responsables de playas de los municipios costeros encuentran la mayor dificultad de conciliación para disfrutar con «normalidad» de un baño en el mar.



