Con el verano ya llamando a la puerta, Santander se convierte en uno de esos destinos que lo tiene absolutamente todo: playas, gastronomía, cultura, naturaleza y, si te gusta la adrenalina, actividades acuáticas para todos los gustos. La capital cántabra lleva años posicionándose como un referente del turismo de costa en el norte de España, y este año la oferta de ocio es más variada que nunca. Aquí van los planes imprescindibles para aprovechar al máximo los meses de julio y agosto, con un plan especial que arrasa entre los visitantes.
El Sardinero y las playas urbanas, un clásico que no falla
Empezamos por lo más obvio, pero no por ello menos obligatorio. Las playas del Sardinero —Primera y Segunda— siguen siendo el alma del verano santanderino. Paseo marítimo, chiringuitos, arena fina y esas vistas a la bahía que nunca cansan. Para familias con niños es el plan perfecto: accesos cómodos, servicios completos y la posibilidad de combinar baño con una visita al cercano Parque de la Magdalena. Si buscas algo más tranquilo, la playa de Los Peligros en pleno centro o la playa de Bikinis en el barrio pesquero de Puertochico son opciones con mucho encanto y menos masificación.
Naturaleza y senderismo en la Costa Quebrada
A pocos kilómetros de la ciudad, el litoral cántabro esconde algunos de los paisajes más espectaculares del norte de España. La ruta de Santander Norte Litoral, también conocida como Costa Quebrada, recorre acantilados con formaciones geológicas únicas que no salen en muchas guías de viaje. Es un plan perfecto para madrugar, calzarse las zapatillas y disfrutar de un espectáculo natural de primera. Se puede combinar perfectamente con una parada gastronómica en alguno de los pueblos costeros del camino.
Cultura y vanguardia: el Centro Botín sobre la bahía
Para quienes quieran mezclar cultura con paisaje, el Centro Botín es una parada obligatoria. Diseñado por Renzo Piano y literalmente suspendido sobre la bahía, este espacio de arte contemporáneo ofrece exposiciones temporales, talleres y unas terrazas con vistas que quitan el hipo. En verano, el ritmo de actividades se intensifica y la terraza exterior se convierte en uno de los mejores miradores de la ciudad. Entrada de pago, pero muy asequible.
Gastronomía al aire libre: pinchos, terrazas y mercados
Santander sabe comer, y en verano eso se nota todavía más. Las terrazas se llenan, los bares del centro y del barrio pesquero sirven raciones generosas de rabas, anchoas y bocatas de calamares, y los mercados de temporada aparecen por los barrios con productos frescos de la tierra. El Mercado de la Esperanza, en pleno centro, merece una visita aunque solo sea para ver la variedad de conservas, quesos y mariscos que ofrece. Una de esas experiencias que resulta más memorable de lo que parece sobre el papel.
Deportes acuáticos: surf, kayak y paddle surf en Somo
Justo enfrente de Santander, cruzando la bahía en el barco de los Reginas, está Somo. Este pequeño pueblo es uno de los destinos de surf más conocidos del Cantábrico, con escuelas para todos los niveles y una playa perfecta para practicar paddle surf o kayak de mar. En verano, la travesía en barca desde los muelles santanderinos ya es un plan en sí mismo, especialmente al atardecer, cuando la luz tiñe la bahía de naranja. Solo el trayecto ya vale la pena.
El plan del verano: alquilar motos de agua en la Bahía de Santander
Y aquí está el plan que se ha convertido en el gran protagonista de este verano entre los visitantes que llegan a Cantabria buscando algo diferente. Las motos de agua en Santander son, sin duda, una de las experiencias más emocionantes que se pueden vivir en la bahía, y hay una empresa que lo está haciendo especialmente bien.
Ocean Jet | Motos de Agua en Santander opera desde el Puerto Deportivo Marina de Pedreña, a apenas 10 minutos de Santander en barco o 20 en coche, y ofrece excursiones guiadas en moto de agua por toda la bahía sin necesidad de ningún tipo de titulación. Eso sí, con monitores especializados que acompañan en todo momento y proporcionan el equipo completo: chaleco salvavidas, neopreno y, para los más fanáticos del recuerdo, reportaje fotográfico incluido.
Las opciones se adaptan a cualquier tipo de plan:
- 30 minutos por 70 € por moto (hasta 2 personas), ideal para una primera toma de contacto.
- 60 minutos por 110 € por moto (hasta 2 personas), para quienes quieren explorarlo todo con calma.
- Oferta de grupos: 100 € por moto en salidas de 4 motos o más (hasta 8 personas en total), perfecta para despedidas de soltero, cumpleaños o simplemente para quedar con los amigos y vivir algo distinto.
El horario es de 10:00 a 20:00 horas todos los días, y las reservas se pueden gestionar por teléfono o WhatsApp directamente con el equipo. Lo que cuentan quienes ya lo han probado es bastante revelador: la bahía de Santander, vista desde una moto de agua a toda velocidad, es una perspectiva de la ciudad que no se olvida fácilmente. Las vistas del Palacio de la Magdalena, del Centro Botín y de la línea de costa desde el agua son sencillamente espectaculares.
Un verano redondo en el norte
Santander tiene esa mezcla poco habitual de ciudad cómoda, paisaje salvaje y oferta de ocio variada que la convierte en el destino perfecto para una escapada de verano sin importar el tipo de viajero. Tanto si vienes con familia, en pareja o en pandilla, la capital cántabra tiene un plan a tu medida. Y si quieres darle un giro de adrenalina a las vacaciones, ya sabes: las motos de agua en la bahía esperan.






