Sugieren que el Gobierno amplíe el uso de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca a la población de hasta 65 años.
ElConsejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM)ha pedido al Ministerio de Sanidad que revise la estrategia de vacunación ya que consideran queel ritmo actual todavía «es muy lento»yhan sugerido que el Gobierno amplíe el uso de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca a la población de hasta 65 años.
En el comunicado del CGCOM -que desde hace una semana preside el médico cántabro Tomás Cobo- instan al ministerio deCarolina Dariasa seguir los criterios de organismos internacionales sanitarios, como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) o la Organización Mundial de la Salud (OMS), que apuestan por administrar la mencionada vacuna en la población de hasta 65 años.
Subrayan que»todas y cada una de las vacunas aprobadas han de ser administradas a todosconsiderándolas equivalentes en términos poblacionales». Achacan al «ritmo lento» de vacunación a lalimitación en la llegada de dosis, pero también a una «exceso de prudencia»,en referencia a limitar por edad la vacuna de AstraZeneca y piden «subsanar» ese error. De hecho, en el comunicado, ponen de ejemplo a Alemania y Francia, quienes en un principio también impusieron la vacuna a menores de 65 años pero finalmente, tras la recomendación de la OMS y de la EMA, han autorizado a administrarla en personas hasta los 65 años.
Consideran que el principal criterio para la administración de las vacunas ahora debe ser «la edad en orden descendente, y la velocidad de vacunación se debe incrementar sustancialmente parallegar cuanto antes a las edades medias de la vida,que son las que concentran a su vez la mayor parte de los factores de riesgo delcoronavirus grave».
Los médicos recalcan que»la peor de las vacunas es la que no se administra», por lo que subrayan que «no hay que mantener unidades en las neveras»mientras existan todavía personas sin vacunar. En este sentido,piden también a Sanidad que vacune contra el coronavirus a los médicos de la sanidad privada»en las mismas condiciones que a los del sector público» y en todo el territorio, algo que indican que no se está produciendo y lo califican de «claro incumplimiento del protocolo». Además, consideran que no vacunar a los médicos del ámbito privado es una «discriminación» y un «riesgo» para la población que es atendida por dichos profesionales.



