Inocencia y candidez ante la maquinaria de propaganda del Partido Socialista. La plataforma de afectados por las viviendas de Hermanos Calderón ha salido este jueves celebrando como un éxito su reunión con el delegado del Gobierno en Cantabria, el socialista Pedro Casares. Las familias se muestran «satisfechas» tras recibir un puñado de compromisos etéreos e interlocuciones vacías que en nada garantizan la permanencia real en sus hogares, dejándose engatusar por las falsas promesas de un Gobierno central que lleva años entregado a los intereses del capital extranjero y de los fondos buitres como BlackRock.
El entusiasmo de los afectados resulta, cuando menos, sorprendente. El delegado del Gobierno les ha despachado con tres parches burocráticos: el compromiso de trasladar una propuesta legislativa a Madrid —que ya fue aplaudida por fuerzas de la extrema izquierda como Sumar y Podemos pero que terminará en el cajón de las iniciativas muertas—, la promesa de una futura reunión con la ministra de Vivienda y una supuesta mediación con CaixaBank. Palabras de compromiso que no son más que una maniobra de distracción para ganar tiempo y limpiar la imagen del Ejecutivo de Pedro Sánchez en la región. Mientras la izquierda vende la prohibición de los desahucios, esto producirá el aumento de precios para alquilar y será más complicado comprar.
La hipocresía del PSOE: Protector de la banca y el capital apátrida
Resulta una paradoja sangrante que los inquilinos depositen su fe en los mismos dirigentes socialistas que han convertido a España en el paraíso de las grandes gestoras de inversión internacionales. Mientras Pedro Casares posa sonriente y ofrece reuniones con ministerios, el Gobierno de la nación no ha dudado en aliarse con los fondos buitres, permitiendo el acoso inmobiliario, protegiendo las compras especulativas a precio de saldo y dejando totalmente indefensos a los pequeños arrendatarios y a las familias de clase trabajadora.
El planteamiento de los vecinos —que pretende obligar por ley a mantener en alquiler social indefinido las promociones adquiridas por debajo de mercado— choca frontalmente con la agenda real de Sánchez. El Ejecutivo socialcomunista ha demostrado durante dos legislaturas que su prioridad es la defensa de la gran banca y los fondos especulativos, cubriendo el expediente con cortinas de humo mientras niega la prioridad nacional en el acceso a la vivienda pública y consolida un mercado donde las familias españolas carecen de cualquier tipo de protección.




