EN CANTABRIA ha bajado del 13,5 grados a 11/11,5, continuando la lluvia y el frío a poco más de tres semanas de la entrada oficial del verano. Se anticipa que el verano atmosférico de 2013 se retrasará hasta «finales de agosto y septiembre».
Mientras la primavera tramposa se aleja del calendario sin apenas rastro de su presencia, transformada en un invierno prolongado, los malos augurios empiezan a amenazar también al verano. Hay datos ya ocncluyentes: el mes de mayo -próximo a concluir- está siendo «muy frío y muy húmedo» con relación a los valores normales para esta época del año. La temperatura media de once-once grados y medio, en concreto, rebaja en dos y medio el promedio de las tres últimas décadas para este mes, 13,5.Esto es lo que dicen los expertos y las estadísticas.
Hace varios días CANTABRIA24HORAS.COM se hizo eco de lo apuntado por Météo, un canal francés especializado en meteorología, que ha especulado con la posibilidad de que 2013 deba despedirse también del verano en Europa occidental. Las previsiones francesas dudan de que el oeste del continente pueda esperar un estío «digno de ese nombre» y asientan el pronóstico en un «modelo numérico» que les dice que un trimestre estival anubarrado, con cortos golpes de calor y tormentas frecuentes, se aparece como un «guión probable al 70 por ciento» en todo el arco atlántico. El examen de Météo sostiene que el nivel de descenso que ha alcanzado la temperatura del agua de los mares tardará en ser compensado y es una de las variables con un «efecto directo» sobre el tiempo del verano y adelanta que la alta humedad hará más probables las tormentas. El análisis se completa con el estudio estadístico del tipo de veranos que han seguido históricamente a primaveras frías como ésta. Según sus deducciones, las malas primaveras vinieron seguidas «en más de un ochenta por ciento» por veranos frescos y húmedos, con notorias y calurosas excepciones constatadas en 1975, 1995 y, sobre todo, 1983.
El verano atmosférico de 2013 se retrasará, si se cumplen los augurios del oráculo francés, hasta «finales de agosto y septiembre», cuando se desdibujará gradualmente, según la terminología del estudio, «la anomalía fría». A la vista de estos datos, hay quien ha llegado al extremo de recordar que el «año sin verano» existió y fue 1816, cuando la temperatura bajó bruscamente como consecuencia de un doble fenómeno anómalo, pero natural: el descenso hasta mínimos históricos de la actividad magnética del sol y un «invierno volcánico» provocado por varias erupciones que generaron cenizas y motas de ácido sulfúrico que obstaculizaban el paso de los rayos solares.
Ahora, en Francia, al parecer da lo mismo el refranero español, que para estos casos anuncia «de mayo el frío, señal de buen estío» o «lluvia en primavera, verano en sequera». Más científicamente, los expertos aclaran que el pasado no es un buen método para predecir el futuro cuando se habla del tiempo.
Cara a las próximas semanas -a tres de la entrada oficial del verano- los expertos vaticinan «una clara mejoría a partir del domingo que será notable el lunes, con un ascenso de las temperaturas y precipitaciones inexistentes o muy escasas». A más largo plazo, «el resto de la semana apunta también a tiempo estable, aunque con temperaturas ligeramente inferiores a lo normal, teniendo en cuenta que a partir de este período las incertidumbres son mayores», aclara. Con esa salvedad, el calendario se acompasará con la situación atmosférica en torno a mediados de junio. Entre el 10 y y el 16 se esperan valores de precipitación ligeramente inferiores a lo normal y temperaturas habituales para la época.



