El caso es que el PP esperó a la votación final con aires de victoria, salvo por un punto: sabía que su diputado Alberto Casero se había equivocado horas antes
Poco a poco se van conociendo lasartimañas de unos y otrospara que en el Congreso decayera lareforma laboralen la votación final. Un argumento propio de un capítulo de ‘House of Cards’, cuando las estrategias parlamentarias y los bailes de votos eran clave en la trama, en las primeras temporadas.
Y es que ahora se ha sabido, por evidencias más que notables, que el PP sabía de la traición de los 2 diputados de UPN,Sergio SayasyCarlos García Adanero, y probablemente lo negoció previamente.
El caso es que el PP esperó a la votación final con aires de victoria, salvo por un punto: sabía que su diputadoAlberto Caserose había equivocado horas antes y había votado erroneamente a favor del decreto gubernamental.
Dicho de otra manera: calculadora en mano, sabía que salvando el voto fallido de su diputado extremeño, iba a llevarse la victoria y humillar el Gobierno dePedro SánchezyYolanda Díaz.
Es por eso que cuando la presidenta del Congreso,Meritxell Batet, comete un error de cálculo propio de primaria,hace mal las cuentas mentalesal sumar los votos presenciales y los emitidos telemáticamente, y da por derogado el decreto ley de la reforma laboral.
En ese momento, en las bancadas del PSOE, Unidas Podemos y sus socios, se hace un silencio y algunos se miran extrañados. Echan cuentas y no entienden el resultado. Y es que, de hecho, nadie sabía aún de la traición de UPN, así que intentaban explicarse lo ocurrido.
Pocos segundos después, entre la algarabía de la mayoría de la bancada del PP,Batet interrumpe los gritos y aplausos para anunciarque se había equivocado en el anuncio de resultados y que, efectivamente, lareforma laboral quedaba validada por 175 votos afirmativos y 174 en contra.
ElPP se había descubierto. Lo lógico es que hubiera reaccionado con una alegría contenida, asombrados por un resultado no esperado… pero es que no era así porque intermanenteconocían del cambio de última hora de Sayas y Adanero, que se salían de la disciplina de voto y las órdenes dadas por su jefe en Navarra, Javier Esparza.
Lamaquiavélica jugadadel PP empezó bien, se ocultó hasta el final… pero finalmente le salió mal porque no se tuvo en cuenta la petición de cambio de voto de su diputado Casero. Eso lo sabían los máximos representantes del PP en el Congreso, entre ellosPablo CasadoyCuca Gamarra, que no celebraron la victoria y permanecieron sentados esperando el desenlace final.
El PP ha anunciado un recurso, pero no habrá solución. Ha habido precedentes en errores de voto y no hay segundas oportunidades, ni cuando el fallo es presencial ni cuando es por voto telemático. Además, como se ha sabido, no era la primera vez queCasero se equivocaba en votaciones similares, y la excusa del error informático no colará.



