La fiesta ilegal celebrada desde el pasado viernes en la cantera de Roiz, en el municipio cántabro de Valdáliga, se ha dado por finalizada este miércoles, tras la salida de los últimos participantes.
En total, abandonaron el lugar 312 personas, a pie o en alguno de los 116 vehículos que accedieron a la zona. En los controles de la Guardia Civil, 29 conductores dieron positivo: 28 por consumo de drogas y uno por alcohol, según informó la Delegación del Gobierno en Cantabria.
El dispositivo de cierre, que afectaba a los cinco accesos a la cantera, se desactivó hacia las 12.30 horas, después de que los organizadores fueran identificados el martes. El desalojo se desarrolló de manera escalonada desde el fin de semana. El lunes por la tarde ya se habían desmontado las barras de bar y el escenario, aunque todavía permanecían asistentes y caravanas.
La Benemérita detectó la convocatoria, realizada a través de redes sociales, en la madrugada del sábado, y desde entonces desplegó un operativo para impedir la entrada de más personas y realizar controles de alcohol y drogas a quienes abandonaban el recinto.
La Delegación del Gobierno ha advertido de que los organizadores podrían enfrentarse a sanciones de hasta 600.000 euros, mientras que los asistentes se exponen a multas que oscilan entre 150 y 30.000 euros.
Por otro lado, la empresa concesionaria de la cantera ha interpuesto una demanda por la ocupación ilegal de sus instalaciones.



