Pablo Casado consiguió su objetivo: al menos resistir unas semanas, hasta el congreso extraordinario de abril, y evitar una despedida deshonrosa por la puerta de atrás.
Algunos medios han conseguido publicar, 2 días después, algunas de las cosas que sucedieron en latrascendental cumbre de Génovaen la noche del miércoles, que se extendió hasta la madrugada.
En ella,Pablo Casadoconsiguió su objetivo: al menos resistir unas semanas, hasta elcongreso extraordinario de abril, y evitar una despedida deshonrosa por la puerta de atrás.
Pero ahora que se conocen más detalles de lo sucedido en las salas de reuniones y los despachos esa noche, está claro que el PP está lejos de dejar atrás su crisis.
Algunas de las frases que se han filtrado apuntan a que Casado casi se arrastró ante los barones territoriales paramantenerse como presidenteun tiempo más. Llegó a decirles «seré como unareina madre», dando a entender que no molestaría ni intenvendría en los movimientos sucesorios, a cambio de continuar temporalmente en el cargo.
«Pensad en mi mujer y mis hijos», llegó a rogar, como si se tratara de una muerte o algo terrible dejar de ser presidente de un partido.
«No he hecho nada ni me merezco esto. Ni mi familia. No sé si habré sumado o restado.Podré haber hecho algo mal, pero no he hecho nada malo», llegó a espetar el todavía presidente. Como reproche, les dijo a los barones: «Me dimite el grupo, el comité de dirección y ahora vosotros».
Se filtró también que los presidentes regionales describieron a Casado como»en estado de shock» y «fuera de la realidad»ante la situación que estaba viviendo el partido.
Que los cuchillos están preparados y afilados, como si de una conspiración contra un emperador romano se tratara, está claro. Al parecer, al comienzo de la reunión,algunos barones comenzaron a interpretarque asistentes a la reunión estabangrabando las conversacionesy filtrándolas a la prensa.
Ante los recelos, al final se impuso por mayoría que losmóviles se dejaran de ladoy prácticamente se decomisaron para evitar más malos rollos y tensiones, que ya eran de por sí muy grandes. También secambió de salapor si había micrófonos. Se temía sobre todo queTeodoro García Egeahubiera dado esa idea para morir matando, filtrando frases que pudieran hacer daño a los ‘ejecutores’.
‘La Razón’ llega a asegurar que algunos barones apuntaron al líder de Castilla-La Mancha,Paco Núñez, como filtrador de algunos momentos de la reunión.
Otro de los barones, el murcianoFernando López Miras, tomó la palabra para dar su versión después de quedar como traidor a Casado y Egea, que le salvaron los muebles cuando estalló la moción de censura en su territorio. «Te he apoyado desde el primer momento. Pero me debo al partido», dijo como excusa, según ‘La Razón’.
El presidente gallego ya ejercía ese día como líder ‘in pectore’ del PP. Por ejemplo,impuso la redacción del comunicadoque ya de madrugada se conoció, firmado por el PP. Sin ser presidente ni cargo orgánico, consiguió que su voz fuera la del partido por un día.
También dejó claro queaceptaría el encargo de ser el relevode Casado, pero queno quería competir con nadiey que se negaría a un congreso disputado con candidaturas trampa de la actual dirección del PP. Tanto Feijóo como otros líderes regionales sospechan que Egea pueda promover una o más listas alternativas sólo para torpedear.
Eso sí, Feijóo, en un momento de la cumbre, tomó la palabra paradesmentir que se negase a unas primarias, sino que especificó que lo que no deseaba era una competición entre varios candidatos y que dividiera más al partido si cabe.
También consiguió imponer a una persona de su confianza, el eurodiputadoEsteban González Pons, como presidente del comité organizador del próximo congreso.
En cuanto a los planes de Feijóo, él quería un relevo urgente porque teme que lasnegociaciones en Castilla y Leónpara formar gobierno, lideradas por el candidatoMañueco, acaben en pacto con Vox. El gallego se niega a ver al PP dependiendo y otra vez secuestrado por la ultraderecha, alejado del plan que tiene a nivel nacional: que el PP vuelva a ser hegemónico y no dependa de otros partidos de derecha para gobernar.


